Martes, 01 de mayo de 2007
Publicado por La_Seu @ 12:25
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El Magnánimo, la expansión. Alfonso III de Valéncia





Alfonso el Magnánimo fue el primer monarca europeo que recibió de la regia orden caballeresca del Toisón de Oro.



En la “edad de oro” del siglo XV valenciano coinciden la expansión económica y social de una gran ciudad con el poder político y militar que encarna el reinado de Alfonso III


F. HERRERO/




Hace unas pocas semanas hablábamos en esta página de lo que, a mi entender, eran las dos “edades de oro” de esta vieja tierra, con linaje de gran historia, y dedicábamos el texto de la ocasión a la primera de ellas, la Balansiya musulmana, en el siglo XI, con la sobresaliente figura de Abd Al Aziz, forjador de uno de los reinos taifales más importantes, si no el más importante, de la época, que alcanzaba hasta Almería –con la salvedad de la Taifa de Denia.



La otra “edad de oro” nos envía su eco a está pagina, hoy, desde la Valencia de la Conquista, que encuentra su culminación en el reinado de Alfonso el Magnánimo (que llega al trono en 1416 y muere en 1458), el conquistador de Nápoles, figura de ascendiente en toda la Europa de su tiempo, correspondiente al peso específico político y militar que fraguó el momento de máxima potencia y expansión de la Corona de Aragón, su apogeo, paralelo al de la Ciudad y Reino de Valencia. Y su epílogo, en lo cultural, en la corte virreinal de Germana de Foix y el duque de Calabria (que muere en 1550) y que son los años del Quattrocento y Cinquecento italianos. El Renacimiento, que entró en España por Valencia. Circunstancia que debería figurar en el escudo de armas de la Ciudad de Valencia, a modo de Toisón de Oro...



El Magnánimo y el Toisón

Y hablando del Toisón de Oro, la Orden de Caballería de los Reyes.., subrayemos, de entrada, y como justiprecio de Alfonso III de Valencia, el Magnánimo, que él fue el primer monarca europeo que recibió la orden creada en 1430 por el duque de Borgoña, Felipe el Bueno. A este respecto insisto en recomendarles la exposición A la búsqueda del Toisón de Oro que alberga L’Almodí. Como recuerda Eduard Mira en el excelente texto que acompaña la muestra, el escudo de armas de Alfonso el Magnánimo cuelga todavía de manera preeminente en el presbiterio de la catedral de San Bavón, en Gante.



El reconocimiento de la “estatura” del rey Alfonso en su tiempo es palmario en lo antedicho, y conste que hay datos fehacientes que indican el interés del duque de Borgoña y señor de Flandes por atraer la amistad y la alianza de Alfonso el Magnánimo, que cuando se le ofrece el Toisón de Oro hace dos años que ha conquistado Nápoles (en 1443) y, además de rey de Aragón, Valencia y Mallorca y conde de Barcelona, sus dominios alcanzan a Italia, donde se enseñoreaba de Cerdeña, Sicilia y Nápoles. Y de su potencial militar ya había dado señal y muestra en 1423 cuando su flota, mandada, por cierto, por el almirante valenciano Romeu de Corbera, saqueó Marsella, la gran capital mediterránea, “vientre bajo” de una potencia del momento como indudablemente era Francia.



Valencia en su apogeo

El trofeo de guerra de las cadenas del puerto de Marsella fue obsequiado por Alfonso el Magnánimo a la Catedral de Valencia –lo mismo que en 1437 haría con el Santo Cáliz que se venera en la Seu.



Ofrendas que testimonian la deuda que el rey tenía contraída con los valencianos, ya que fueron nuestros antepasados, coetáneos de Alfonso el Magnánimo, Alfonso III de Valencia, los que sufragaron grandemente sus campañas italianas y la conquista de Nápoles. Dice Sanchis Guarner al respecto que “a més de la nombrosa participació de mariners, homes d’armes i curials valencians, les Corts valencianes concediren repetides vegades al monarca importantissims subsidis con que sufragar les empreses en Italia d’Alfons el Magnànim”. Y sentencia: “perquè València podia fer-ho”.



Efectivamente, coincidiendo con el reinado del Magnánimo, Valencia había comenzado a llegar a su apogeo. Según un censo de 1418, la ciudad de Valencia tenía ya unos 40.000 habitantes, pero en poco más de medio siglo casi duplicó esa población, según otro censo, éste de 1483, que da la cifra de 75.000. Estos números situaban a Valencia en la época del rey Alfonso como la principal capital de la Corona de Aragón y la primera de la España cristiana –sólo superada por la terminal Granada nazarí...–, con una enorme proyección, no sólo demográfica, sino también económica, que hicieron de ella en el transcurrir del siglo XV una gran urbe europea, que Eduard Mira califica de “primer orden” y de la que subraya su “vitalidad”. Dice, como ejemplo de esa “vitalidad”, que estaba muy presente en los “extraordinarios edificios que albergó”.



Claro, es la época y la ciudad que Sanchis Guarner define como la del “esplendor flamíger de la burgesia”. La Valencia de la burguesía comercial y financiera, rica y pujante, que, ennoblecida o no, se ha sobrepuesto a la vieja aristocracia terrateniente y ostenta ya el poder económico y político; la que comercia con sus “parientes” italianos y también con la Europa del Norte, la del “Toisón de Oro”, que ambas se reunen en Alfonso el Magnánimo, Alfonso III de Valencia.



Es la burguesía que acabará construyendo el que es, a la vez, el más bello y, también, el más característico edificio, de su época y de quienes lo quisieron: la Lonja. El mejor monumento gótico civil que hay en Europa y cuya función era la demandada por la sociedad de los burgueses mercaderes valencianos. Es en sí misma un símbolo de pujanza, pues fue construida en sólo quince años, y para eso hace falta notable empeño... y fondos suficientes para alimentar aquel, y construir la que para los Jurados de la Ciudad “havia de ser molt bella e magnífica e sumptuosa, que sia honor y ornament d’aquesta insigne Ciutat, e los mercaders de la cual e altres havents volentat de comerciar, tinguen afectió per exercitar.se en l’art mercantívol e fer naus, de què resultarà grandíssim benefici”...


Tags: Valenica, musica, Coalicio, Coalición, valenciana

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