Jueves, 05 de abril de 2007
Publicado por La_Seu @ 15:14
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Josep M.ª Bayarri: ¡todo vale!




FEDERICO MARTÍNEZ RODA*/ MADRID



(*) Universidad CEU Cardenal Herrera




Un lienzo que retrata a José María Bayarri.




Alos once años Josep M.ª ya trabajaba en un taller de juguetes y de allí pasó a aprendiz de imprenta en el periódico El Correo de Valencia. Compaginó su trabajo en la imprenta con el del taller de escultura de los hermanos Capuz Julio, además frecuentó la Escuela de Bellas Artes de San Carlos.



Por otra parte, en el periódico conoció a Maximilià Thous, redactor de la sección de política municipal, por lo que ya vamos entendiendo su formación, autodidacta en parte, pero también a través de lo que hoy llamaríamos “formación en la empresa”. Finalmente, su asistencia y colaboración con el Patronato de la Juventud Obrera le permitió beneficiarse de las enseñanzas del jesuita Narcís Basté y de Rafael Rodríguez de Cepeda. Josep M.ª Bayarri fue nombrado bibliotecario del Patronato y allí encontró tiempo para empaparse, siempre de un cierto carácter autodidacta, de los clásicos de la literatura del Siglo de Oro: Calderón, Lope de Vega y Tirso de Molina. También se interesó por los escritores decimonónicos: Zorrilla y Campoamor. Pero lo que supuso para él un verdadero deslumbramiento fue la poesía de Rubén Darío. Con todo, por su implicación en el sindicalismo católico, su primera poesía fue eminentemente social.



Tras el fracaso político de las iniciativas surgidas de la Asamblea Regional Valenciana de 1907, se incorporó al Centre Regionalista , que era la continuadora de la obra de Valencia Nova. En el Centre se publicaba el semanario Terra Valenciana , en el que Bayarri publicó varios artículos y poemas. También colaboró en la revista Patria Nova , que era el semanario editado por la asociación Joventut Valencianista , que pasa por ser la primera organización autonomista.



En 1915 el Director del diario La Voz de Valencia, Joan Pérez Lucia, denunció el estado de abandono en que se encontraba el Monasterio del Puig. El 18 de junio los miembros del Centro de Cultura Valenciana se reunieron con autoridades locales, senadores y diputados a Cortes para hacer un llamamiento y proceder a la restauración del Monasterio. Junto a estos actos académicos se promovió un Aplec para que el apoyo popular se hiciera manifiesto en el objetivo de recuperar el esplendor del Monasterio. Ahí estaba José M.ª Bayarri apoyando la iniciativa.





Escritor prolífico



El rodaje de escribir en revistas, le animó a participar en Els Jocs Florals de la Ciutat y Regne de Valencia , organizados por Lo Rat Penat. Consiguió la Flor Natural. La Viola d’Or y la Englantina, lo que le llevó a ser nombrado “Mestre del gai saber”.



En los primeros años veinte publicará diversas obras de crítica de arte sobre los Pinazo y los Benlliure. En estos años también cultivó la poesía de temática religiosa: Vicentines , que apareció en 1919; Figures de la coronació, Vol de Palomes y Del poema de la Verge en 1923.



En esta década escribe poesía patriótica como Foc y Flama , en 1928, y drama histórico como Roger de Flor , en 1929, e incluso un ensayo político y prologado por Ignacio Villalonga: Els cavallers de Vinatea , en 1929. Durante estos años cultivaba todos los géneros literarios.





Las Normas del 22 y El Perill Catalá



Elegido presidente de los Curs de Valencià, organizados por Lo Rat Penat, Bayarri crea una ortografía para la lengua valenciana al margen de los trabajos de los filólogos y demás escritores. Proponía “una ortografía de base fonetista y centrada en el subdialecto apitxat” según su biógrafo Carles Recio. Fueron las Normas del 22 que prácticamente no siguió nadie más que él, lo que le condujo a un individualismo todavía mayor.



Por su anticipación cabe destacar su obra El Perill Catalá . Cuando en 1962 el fusterianismo se manifestó como abiertamente pancatalanista, a Bayarri aún le quedaban ocho años de vida. En sus memorias siempre se ratificaba en lo afirmado en 1932.





Estabilidad



Bayarri vivió la guerra civil como un católico perseguido, de ahí que acogió el nuevo régimen franquista como el fin de la pesadilla. Acabada la guerra logró la cátedra de Escultura en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y, desde los últimos años cuarenta y toda la década de los cincuenta publicó poesía de temática afectiva y familiar, así como espiritual y religiosa. Podemos destacar en 1947, Poema Sartorial ; en 1948, Sant Esperit ; en 1949, Estimada esposa ; en 1953, S’ampara baix ton mant, Plou, Darrerament, Neu en Valencia, Vèrsos del mar, De terres altres, Gaudis eucarístics, Nadalenques, Deu i Senyor, Camins de Betlem, Deliquis y Mal somni ; en 1954, Cinc finestres al Cèl, Escarotanereides, Clamor ardent, Poema de la Vèrge, Bizca la nostra Patrona, Més versos marians, Maig líric, O dulces virgo María ; en 1955, Tu, Llibre de la llar, Flòrs domèstiques, Dels meus fills, II llibre de la llar y La persistència ; en 1956, La venta dels àngels y Miracles de Sant Vicent ; en 1957, I des de Valencia al Cèl ; en 1959, Romanser de Lourdes y Una flaire arcangélica ; y en 1960, Santoral liric .



Aunque nunca dejó de escribir poesía patriótica, como Senyera al vent y Més es pergué en Almansa , en 1954; Oda a Valencia i atres poemas , en 1955, Valencia en flòr , en 1957 y el homenaje a Ausias March en el quinto centenario de su muerte, en 1958. Además de gran cantidad de escritos festivos y humorísticos, a Bayarri le debemos un gran esfuerzo por el estudio del Arte valenciano. En 1958 publicó Historia de l’Art a Valencia , en 1968, Historia de la pintura valenciana y, en 1969, Historia de la Escultura Valenciana .





El legado



Polémico y polemista hasta el final de su vida, se ha dicho que algunos clásicos del Valencianismo como Miquel Adlert o Xavier Casp han negado la herencia intelectual de Bayarri. La verdad es que es difícil saberlo porque Bayarri, en muchas ocasiones se niega a sí mismo. Antes de afirmar que se ha negado la herencia de Bayarri, habría que preguntarse, a qué Bayarri nos referimos, porque, en su apasionada vida, encontramos afirmaciones y actitudes totalmente contradictorias. Ahora bien, es preciso reconocer que mantuvo dos constantes en su vida: su religiosidad y su amor a Valencia. Por ello Bayarri, con todas sus alternancias ideológicas, es un clásico del valencianismo cultural.



De ahí que en el centenario de su nacimiento las Reales Academias de Cultura Valenciana y de Bellas Artes de San Carlos le rindieran un homenaje, al que se sumó Lo Rat Penat, que consistió en una lectura poética, un ciclo de conferencias en las que participaron Xavier Casp y Julián San Valero y la colocación de una placa conmemorativa realizada, precisamente, por su hijo, el también escultor y pintor Nassio Bayarri.




Tags: Valencia, valencianismo, Carod, coalición, tirant, Sentandreu

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