Viernes, 30 de marzo de 2007
Publicado por La_Seu @ 10:45
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Las esculturas de Ponzanelli en los puentes Nou y de la Trinidad








 

(*) Universidad CEU Cardenal Herrera



El puente que daba acceso a la vecina población de Campanar fue siempre una palanca, o puente de madera, que las avenidas del río arrastraban con facilidad. Tras la riada del 28 de septiembre de 1517, se decidió construir uno de cantería; también sufrió los embates de la terrible riada de 1589, que motivó la fundación de la Fàbrica nova del Riu en septiembre de 1590. Sin embargo, no será hasta 1604 cuando se inicien las obras por Jerónimo Negret y Sebastián Gurrea, que se las quedaron a destajo por 7.504 libras valencianas. La Fàbrica nova del Riu, se hizo cargo de las mismas en base a la sisa de las carnes consumidas en la ciudad, principal fuente de ingresos para su financiación, así como de los censales que sirvieron para costear tanto la construcción de los puentes del Mar y del Real como los paredones del río Turia. Iniciadas éstas, una inspección ordenada por los jurados, en 1606, determinó que la cabecera del puente recayente en la Zaidía se hiciese de nuevo, así como que los cuchillos de los pilares se hiciesen de piedra y no de ladrillo. La obra se terminó en 1607 sobre trece sencillos arcos escarzanos, más estrechos que los ojos del resto de los viejos puentes. El puente tuvo distintos nombres, Puente de Campanar, por ser la vía de acceso a este poblado, Pont Nou, por ser el último construido de los llamados históricos; pero, al establecerse en 1628 junto al Portal Nuevo el convento de las carmelitas descalzas de San José, tomó este nombre que es el que actualmente conserva.



En 1693 fueron colocadas sobre los rebancos de los tajamares del tercero y cuarto arcos, dos esculturas de los santos Luis Bertrán y Tomás de Villanueva, obras que encargó el canónigo Antonio Pontons García al escultor italiano Giacomo Antonio Ponzanelli (autor, asimismo, del Tritón de la Glorieta, del Neptuno de la fuente del Parterre, así como de otras muchas obras que, procedentes del famoso Hort de Pontons en Patraix, sirven de ornato a los jardines de la ciudad). Labradas en Génova en 1691, se colocaron las acostumbradas inscripciones, hoy desaparecidas, en la base de las mismas. En las correspondiente a la escultura de santo Tomás de Villanueva figuraba la relación, en una de ellas, de los jurados, obreros y síndico de la Ciudad en 1607. La otra, traducida, nos refiere la dedicatoria:



“El Senado y pueblo de Valencia a Santo Tomás de Villanueva. Paraos conciudadanos, forasteros y advenedizos, aquí, en donde a su Excelente Prelado y amantísimo padre de los pobres, consagraron y erigieron esta estatua esculpida en mármol, efigie de la clemencia, asiento del amor, ara del miserable, sagrado asilo de indigentes; los ilustrísimos señores de la Fábrica vulgarmente nombrada de Muros y Valladares Felipe Martínez de la Raga, generoso, jurado primero de caballeros: D. José de la Torre, canónigo de la Metropolitana, D. Luis March y Esplugues, por el estamento militar: Felipe Cruilles, jurado segundo de los caballeros: Tomás Guelda, jurado segundo de los ciudadanos: D. Juan Boscá, canónigo de la Metropolitana, por la Fábrica Nueva: Juan Bautista Albert y Pascasio Ibars, jurados tercero y cuarto de los ciudadanos: Tiburcio Romeo, por el estamento real: Alejos Llobregat, racional de la Ciudad: José Pérez Sánchez, síndico: Miguel Jerónimo Lop, doctor en ambos derechos, abogado de la ciudad y de la Fábrica. En 15 de setiembre (día digno de ser considerado en piedra blanca) del año 1694”.



Inscripciones en San Luis Beltrán

De igual manera, las inscripciones situadas en la base de la estatua de San Luis Beltrán referían: en una, las autoridades, obreros, racional y síndico que, en abril de 1608, tuvieron a su cargo la construcción del puente; en la otra, una inscripción similar a la anterior, nos explicaba la dedicatoria: “Detente piadoso caminante, venera y admira por algunos momentos al que fue no tan sólo hijo de esta ciudad, sino que también columna y ornamento esclarecido, en cuyo testimonio fue construido este insigne monumento, bajo la unánime iniciativa y comunes auspicios de los ilustres señores de la Fábrica, vulgarmente llamada de Muros y Valladares, Francisco Ferragut, generoso, jurado primero de los caballeros: Fray D. Tomás Zarzuela, por el Comendador de Torrente, obrero por el estamento eclesiástico: José Balbastre, jurado primero de los ciudadanos: Sebastián Pertusa Bonastre, generoso, obrero por el estamento militar: Marcos Antonio Roig, generoso, jurado segundo de los caballeros: Francisco Vicente Llorens, jurado segundo de los ciudadanos: el Doctor Bernardo Luis Vidal, canónigo de la Seo, vocal de la Fábrica Nueva: José Vidal y Miguel, Jerónimo Romá, tercero y cuarto jurados de los ciudadanos: Sebastián Xulve, ciudadano, vocal por el estamento real: Alejos Llobregat, ciudadano, racional de la Ciudad: D. José Pérez Sánchez y José Juan, síndicos: Miguel Jerónimo Lop, abogado de la Ciudad y de la Fábrica, por cierto felices, para inmortal honor de la Ciudad y seguro amparo de sus vecinos. A 27 de noviembre de 1693”.



Reforma del puente de San José

Con el tiempo, este, al igual que el resto de los puentes del Turia, se hizo insuficiente para el gran tráfico de la ciudad, por lo que en 1902 se presentó al Ayuntamiento la primera propuesta para ensanchar los puentes y, en 1904 ya se consignan en el presupuesto municipal 26.000 pesetas para el ensanche del puente de San José que se concluyó en 1907. Las estatuas de Ponzanelli fueron desmontadas y llevadas al Museo de Bellas Artes en depósito. En 1911 allí se hallaban, en la galería del claustro de San Pío V, con algún desperfecto (a la estatua de San Luis le faltaba la mano derecha y acusaba algunos desperfectos en el ropaje, igual que a la de Santo Tomás, que presentaba un rostro muy deteriorado). Después, en 1943, se localizaban en la planta baja del Archivo Municipal hasta su restauración. Aunque hubo intención de instalarlas en el puente de Serranos, en octubre de 1944 fueron definitivamente colocadas en el de la Trinidad.



Reformado el puente de San José, en 1951 y a petición del gremio de artistas falleros, se acordó continuar con la tradición ornamental urbana colocando en él una escultura de San José que fue realizada por Octavio Vicent. Ésta, que representa al santo patrón de los carpinteros con Jesús niño sobre el banco de trabajo, fue colocada en el pretil izquierdo del puente sobre un pedestal en el que se lee: “Las fallas a su Santo Patrón. Valencia, 1951”.





Tags: Valencianismo, catalanismo, carod, Montilla, Sentandreu, Coalición

Comentarios
Publicado por francesca fabbri
Jueves, 17 de julio de 2008 | 17:01
Buongiorno, mi chiamo francesca Fabbri, sono una storica dell'arte genovese e lavoro su Ponsonelli. Complimenti per il bel articolo sulle statue, per la mia attuale ricerca vorrei avere delle immagini delle altre statue del giardino del canonico Pontons, ? possibile?
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