Viernes, 02 de febrero de 2007
Publicado por La_Seu @ 10:53
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La secci?n que llevan un tiempo publicando en papel y por internet el diario las Provincias, debe de ser visita diaria para todo aquel amante de la cultura valenciana.

Hoy tenemos otro at?culo de Sala.

Las emparedadas

DANIEL SALA/

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El tema ya suscit? el inter?s del erudito Marcos Antonio de Orellana que escribi? su Tratado hist?rico-apolog?tico de las mujeres emparedadas que, aumentado con algunas notas y aclaraciones, public? en 1887 Juan Churat y Saur?. Sin embargo, los mismos versos del poeta no dejan claro que el ?emparedamiento?, pr?ctica al parecer bastante usual en otros tiempos, fuera una pr?ctica voluntaria llevada a cabo por devotas mujeres a modo de penitencia como hicieron los anacoretas o ermita?os.

Por ello, conviene hacer una matizaci?n respecto del tipo de emparedamiento a tenor de los datos y testimonios que la historia nos ofrece. Hubo dos tipos de emparedamiento: aquel que con car?cter de castigo se impuso a determinadas mujeres por sus faltas y delitos cometidos, nada nuevo en la historia si recordamos el caso de las sacerdotisas vestales que en la Antig?edad eran encerradas al haber perdido su virginidad, y el caso de las mujeres que voluntariamente, con autorizaci?n de sus familiares y superiores, decid?an adoptar este tipo de vida penitente. ?stas, se retiraban en limitados recintos en la parte exterior de las Iglesias Parroquiales, dedicadas a la oraci?n y vida contemplativa, manteni?ndose con una parca comida que se les suministraba a trav?s de una rejilla.

No fue privativo de la ciudad de Valencia; las hubo en Lisboa, en G?nova, en los muros de Roma; si bien, como atestigua Escolano, a partir del s?nodo del obispo Ayala, se prohibi? en adelante tal pr?ctica.

Las hubo en la parroquia de San Andr?s como atestiguan las doblas y aniversarios all? fundados para mantener a las emparedadas, o el acuerdo del Consell de la Ciudad del 11 de agosto de 1531 por el que se concede a Quiteria de Mora, emparedada, facultad para tomar un palmo y medio de terreno de la calle, junto a la iglesia de San Andr?s. Tambi?n en los muros de San Esteban, estuvo recluida Angela Genzana de Palomino, de la tercera orden de San Francisco, durante m?s de 30 a?os, hasta que la ruina amenazaba aquella parte del templo donde ella estaba y tuvo que abandonar su voluntaria reclusi?n.

El P. Rodr?guez, en su Biblioteca Valentina, nos habla de los emparedamientos de la iglesia de Santa Catalina. Asimismo, hay noticia de su existencia en la desaparecida iglesia parroquial de Santa Cruz, en el barrio del Carmen, antes de que ?sta fuera derruida y trasladada al vecino convento del Carmen calzado en 1842. A finales del siglo XVI hay testimonio testamentario de c?mo sor Madalena Calabuig, sor Martina Frauca y sor Esperanza Aparisi, viv?an emparedadas en la Iglesia Parroquial de San Lorenzo, a quienes iba a confesar el controvertido Venerable Francisco Jer?nimo Sim?, beneficiado de la parroquial iglesia de San Andr?s, lo que indica c?mo vari? el antiguo sistema de emparedamiento hacia una vida de reclusi?n en comunidad ya que entre las mujeres emparedadas se eleg?a a una con el t?tulo de ministra para que hiciera de Superiora.

Celda de penitencia
Ello nos lleva a la consideraci?n de que el t?rmino emparedamiento implicaba una reclusi?n punitiva entre cuatro paredes, cual calabozo o enterramiento en vida; mientras que el t?rmino emparedarse hay que entenderlo como reclusi?n en una celda de penitencia y mortificaci?n de la que tantos ejemplos hay a lo largo de la historia. El de?n de la Catedral de Valencia y rector de la Universidad literaria, Jos? Cardona, escribi? en 1693 su Apolog?a por las mugeres que llamaron emparedadas de la ciudad de Valencia, ?provando que estas mugeres que vivian en lo antiguo en reclusiones ? emparedamientos ? la parte exterior de las Iglesia Parroquiales de esta ciudad? entraban en reclusion no por pena, ni castigo, sino libre y voluntariamente con aprobaci?n de sus parientes y Directores.

Podemos citar casos de Santas mujeres, como es el de la venerable In?s de Moncada que se recluy? en los montes de Portaceli, o el de santa Oria que, recluida, era cantada por Berceo: ?Emparedada era, yacia entre paredes, havia vida lazerada? porque angosta era la emparedacion, teniala por muy larga el su buen corazon??.

Y, adem?s de estos casos de reclusi?n individual, con el tiempo las reclusiones en comunidad, formando una especie de beaterio, fueron apareciendo en nuestras tierras.

En tiempos del burrianense Mart?n de Viciana, en un monte de Bocairente, hab?a siete emparedadas con h?bito de la tercera orden de san Francisco: ?Hay en un monte alto cerca de la villa un emparedamiento con siete honesta, y venerables mugeres emparedadas. La primera que se emparedo fue Sor Cecilia Ferre: la qual vino del emparedamiento de Santa Cruz de Valencia. Esta casa fue comenzada a?o 1537. I en el a?o 1554 se encerro la primera emparedada en esta Iglesia ?o titulo de Monte calvario?.

Tambi?n Viciana nos recuerda el emparedamiento de la villa de Onda: ?En la Iglesia hay un emparedamiento donde estan encerradas seis honestisimas mugeres beatas con el habito y regla de San Francisco que son habidas por un dechado de virtud y santidad de vida: y siempre suele haver en este emparedamiento algunas mugeres muy ejemplares, y provechosas para las honradas mugeres de Onda; para rogar al Se?or por el bien y conservaci?n de la tierra?.

Quiz? el abuso fue la causa de que en el S?nodo del arzobispo Ayala de 1693 se prohibiera en adelante estos emparedamientos; sin embargo, las comunidades admitidas hasta entonces siguieron vigentes y sujetas a visitadores nombrados por el Ordinario, disponiendo que en adelante no se celebrasen misas en sus celdas y encierros, ni a?n in art?culo mortis. Hoy no queda m?s recuerdo en el paisaje urbano de tales emparedamientos que los viejos muros de las antiguas parroquias citadas, testigos de un tipo de penitentes que con el tiempo evolucion? hacia beaterios y reclusiones en comunidad de doncellas y viudas.

Tags: valencia, valencianismo, carod, sentandreu, coalicion, valenciana

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