Viernes, 26 de enero de 2007
Publicado por La_Seu @ 13:30
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La huella urbana de san Vicente M?rtir
DANIEL SALA/


Sometido al potro de la tortura y desgarrados sus miembros, no consigui? Daciano quebrantar el ?nimo de Vicente, que ser? sometido al suplicio del fuego sobre una parrilla e, inquebrantable en su ?nimo, encerrado en oscura c?rcel sobre lecho de agudos cascos para que no pudiera descansar; milagrosamente, un coro de ?ngeles le reconforta en su soledad y todos los instrumentos de martirio se convierten en lecho de flores. Vicente entreg? su alma a Dios.

No habiendo podido vencer su ?nimo en vida, Daciano manda que abandonen su cuerpo en el campo para que las alima?as lo hicieran desaparecer; mas, un cuervo hizo guardia y nadie se acerc?. Arrojado al mar, atado a una muela de molino, el mar le devolvi? a tierra y le dej? sepultado bajo la arena. Una piadosa y santa mujer, J?nica, recibi? las se?ales verdaderas del yacente cuerpo y, desenterrado, le llev? a una peque?a iglesia desde la cual, con la libertad de culto promulgada por el Edicto de Mil?n del emperador Constantino, en el a?o 313, fue llevado a la bas?lica de San Vicente de la Roqueta donde se le vener? por toda la cristiandad. Es indicativo c?mo solamente ?l y santa Eulalia de M?rida son ?nicos santos hispanos que figuran entre los mosaicos de san Apolinar en R?vena.

Hasta aqu? los datos que facilitan las actas de su martirio, famosas en todos los menologios griegos y martirologios latinos, que facilitan los bolandistas cotej?ndolas con varias fuentes y que reprodujo Ruinart, arregl?ndolas de nuevo a la luz de otros manuscritos.

San Vicente M?rtir es el patr?n de la ciudad de Valencia. Muchas son las cofrad?as que, en torno a los lugares vicentinos y bajo la advocaci?n del santo, han ido surgiendo en tierras valencianas para evocarle, rendirle culto y propagar su devoci?n. Desde tiempos medievales, en la Espa?a visig?tica, la bas?lica de San Vicente de la Roqueta, convertida en importante centro de peregrinaci?n, siglos antes de que lo fuera Santiago de Compostela, aglutinaba a una importante mozarab?a que le rend?a culto m?s all? de los l?mites de la ciudad tras franquear las puertas de la Boatella y, posteriormente, de San Vicente, situadas en los recintos amurallados que la ciudad tuvo, tanto en ?poca isl?mica, como en la cristiana tras la conquista. El priorato cisterciense de San Vicente (filial de la catalana abad?a de Poblet, que nunca permiti? que se erigiera en abad?a, pese a que muchos de sus abades fueron primero priores de San Vicente) ocup? siempre destacado lugar en la devoci?n y cultura del pueblo valenciano. Sucesivas publicaciones municipales se van haciendo eco de descubrimientos arqueol?gicos y arrojan luz sobre este aspecto de nuestra historia. Y si, hubo tiempo en el que los ?lugares vicentinos? s?lo se ve?an atendidos por la devoci?n de minor?as que, calladamente, se ocuparon de mantenerlos decentemente limpios y aptos para el culto que anualmente en ellos se celebra, hoy ya no podemos decir otro tanto; la obstinada constancia de personas y entidades que silenciamos ?pero que se hallan en la mente de todo conocedor de nuestras tradiciones y costumbres- ha conseguido la atenci?n y loable actuaci?n del municipio que ha restaurado y evitado que sucumbieran algunos de estos santos lugares que hoy mueven nuestra atenci?n y devoci?n como cristianos.

Los notables esfuerzos que en su d?a realizaran Vicente Castell, Emilio Rieta y tantos otros en atenci?n a la conservaci?n de nuestro patrimonio evitando el derrumbamiento del monasterio de San Vicent de la Roqueta, de la C?rcel de San Vicente en la plaza de la Almoina... se han visto recompensados por la repristinaci?n y decoro que actualmente presentan.

Hoy, los lugares vicentinos constituyen todo un rosario de peregrinaci?n que recorre todos aquellos lugares que nos recuerdan la pasi?n y martirio de san Vicente en nuestra ciudad. Principiando por el templo de Santa M?nica, all? se conserva la columna que, seg?n la tradici?n, sirvi? para sujetar a Valero y Vicente, antes de entrar en la ciudad de Valencia para ser juzgados; inicialmente se hallaba en el mes?n de las Dos Puertas de la calle de Sagunto y, derribado el inmueble, pas? a una capilla del templo de Santa M?nica. La c?rcel de la plaza de la Almoina, uno de los lugares tradicionales del martirio, recientemente reconstruida, alberga una cripta arqueol?gica con una capilla cruciforme de ?poca visig?tica, quiz? perteneciente al obispo Justiniano. El templo parroquial de San Vicente M?rtir, en la calle de la Ermita, junto a la plaza de Espa?a, recuerda el lugar donde fue arrojado el cad?ver para ser devorado por las alima?as; all? se levant? una ermita, de la que se conserva una cripta subterr?nea en la que se veneraba ??el llit de sant Vicent??. La capilla c?rcel de san Vicente, localizada en un estrecho callej?n traves?a de la calle del Mar, frente a lo que fue convento de Santa Tecla, conserva en su interior una antigua columna a la que el santo fue atado para ser martirizado, siendo una de las reliquias m?s veneradas por los devotos que acostumbran a besarla el d?a de la festividad del santo; fue adquirida por la Ciudad a la familia Boil en el siglo XVII.

Sin embargo, llama preferentemente nuestra atenci?n el conjunto de la iglesia y monasterio de San Vicent de la Roqueta, situado en la calle de San Vicente, junto a la plaza de Espa?a, asignatura pendiente del pueblo valenciano, de incierto destino, cuyo acierto significar?a el perfecto coronamiento de una obra de recuperaci?n ?ntegra del patrimonio vicentino. Situado sobre el lugar donde la tradici?n ubica el primer enterramiento del santo, el descubrimiento de una necr?polis cristiana del siglo IV que surgiera en torno al martyria de san Vicente, avala esta tradici?n. Desgraciadamente, pudimos constatar c?mo las obras del ferrocarril metropolitano de la ciudad destruyeron parte del ?bside de un antiguo templo.

En cuanto a sus reliquias, el cuerpo de san Vicente estuvo en Valencia hasta los tiempos del emir Abderram?n I (755-788) en que los cristianos, temerosos de su profanaci?n, lo sacaron y llevaron al cabo de San Vicente, en Portugal. Valencia conserva una de sus m?s importantes reliquias: el brazo incorrupto que actualmente se halla en la renacentista capilla de la Resurrecci?n, en el transaltar y girola de nuestra catedral.

El periplo de la misma nos remonta al siglo XI, cuando el obispo Teudovildo, de camino hacia los santos lugares, la llevaba consigo como protecci?n; habiendo enfermado en Bari, la dej? all? en la catedral donde se conserv? hasta finales de la d?cada de los setenta del pasado siglo. Hall?ndose bajo el patronazgo del caballero italiano Pietro Zampieri, gran admirador de todo lo espa?ol, las gestiones llevadas a cabo por el can?nigo Vicente Castell lograron la cesi?n de la misma para nuestra catedral, ocupando desde entonces el lugar preferente en el que ahora se halla.

Tags: carod, catalanismo, Coalición, Montilla, Sentandreu, Valencianismo

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