S?bado, 30 de diciembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 9:56
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La Plaza de Toros

El coso, que evoca al Coliseo, acogi? boxeo, ?catch?, zarzuelas, flamenco, charlotadas y circos en en invierno. Su historia se desvela en el Museo Taurino

M.? ?NGELES ARAZO/

Imagenhttp://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/fotos/200612/30/11254826.jpgLa fotograf?a cedida por Jos? Huget corresponde a los a?os que la plaza se rotulaba de Emilio Castelar. Javier Peir? nos muestra el contraste de hoy.

En las enciclopedias, en los folletos tur?sticos, all? donde busquemos datos sobre la plaza de Toros de Valencia, se nos dir? que el ambicioso proyecto de Sebasti?n Monle?n Estell?s se construy? entre 1850 y 1860, cuando a?n no se hab?a derribado la muralla cristiana; y que exteriormente, la obra con una circunferencia perimetral de 298 metros es de ladrillo visto, con decoraci?n de orden corintio semejante al anfiteatro de Nimes y evocando el Coliseo de Roma. Imponente y bella, en el interior muestra pilares de siller?a, columnas de hierro fundido, molduras, falsas pilastras y el ladrillo visto en arcos, b?vedas y muros.

Lo que ya no se comenta es la vida que ha contemplado por tan dispares espect?culos, dado que la plaza de Toros, adem?s de las famosas ?corregudes de Sant Jaume?, establecidas a partir de 1871, al fundarse este a?o la Feria de Julio impulsada por el comercio para retener a los valencianos durane el caluroso mes y atraer a forasteros de Madrid, Barcelona y localidades pr?ximas, se han enlazado atracciones con una panor?mica tan amplia que abarca desde los cert?menes de m?sica a los combates de boxeo y lucha libre, anunciada como ?catch as catch can?, a la exhibici?n de jovenc?simos patinadores y patinadoras americanos sobre pista de hielo (?Holiday on ice?), que dejaban boquiabaiertos a los adolescentes, porque adem?s de sus piruetas increibles, eran muy rubios y muy altos.

Hubo un tiempo, d?cadas de 1950 y 1960, que m?s que el boxeo de Folgado (el Tigre de Manises), Beltr?n, Ll?cer, Alvarez y Sanchili, que lleg? a ser campe?n mundial, la lucha libre con su bestial tongo que hac?a saltar a los protagonistas por arriba de las cuerdas, atra?a a familias modestas que disfrutaban la noche del s?bado cenando el bocadillo con fritura, mientras Cabeza de Hierro daba un golpe en la cabeza del contrincante, que sonaba con eco estremecedor y el p?blico alentaba al d?bil con el grito: ??M?talo. M?talo?. Lograron popularidad Cabeza de Hierro, La Sombra (que aparec?a con la cara cubierta), los hermanos Pizarro y Montoro que, seg?n las mujeres, era guap?simo y tem?an que le partiesen una ceja, los labios o la nariz.

En las noches c?lidas y h?medas del verano, cuando nadie so?aba con apartamentos junto al mar, la empresa de la plaza de Toros brindaba espect?culos de flamenco, zarzuelas y charlotadas. ?Llapisera?, ?El torero Bombero?, la ?Banda del Empastre y ?La Revoltosa?, depu?s de tanta mojiganga y revolcones por un novillo, dejaban que le diera muerte un joven novillero y en la arena quedaba un reguero de sangre.

Comidas Casa El Capell?
En la postal facilitada por Jos? Huguet, junto a la misma plaza se ve una de las fondas o bodegas, que proliferaban a finales del XIX, destacando las conocidas como Casa El Capell? y La Puerta del Sol; eran tabernas de platos muy econ?micos: lentejas, potajes y alb?ndigas con ajoaceite, frecuentadas por los cocheros de berlinas y trabajadores de las industrias y calderer?as de la zona, como La Primitiva Valenciana.

En el solar de las casas con olor a morcilla o a sardinas, se abri? el Pasaje Doctor Serra (antigua traves?a de la Plaza de Toros), proyecto aprobado en un pleno municipal de 1963 y que hoy recibe con la espl?ndida perfumer?a Paco y una lujosa tienda de pieles, Casa Ubeda establecida ya en 1965 y que anda en la cuarta generaci?n. En el interior del pasaje, zapater?as, tiendas de moda joven e informal, adem?s de comercios donde se compran y venden discos de todas las ?pocas y una firma especializada en reprograf?a, para trasladar a la lona el cartel de toros elegido.

Junto a los muros del patio de caballos de la plaza , que recaen a este lugar, tiene la entrada el interesante Museo Taurino, que recoge la historia desde Mazantini a Ponce y Barrera. Enfrente hay una surtida bodega y un aparcamiento p?blico de coches; espacio al que recaen galer?as encristaladas, como recuadros familiares.

La plaza de Toros, fiel la tradici?n, en diciembre, acoge al mundo del circo; el del ?m?s dif?cil todav?a?. Este a?o, el Wonderland, entre guirnaldas de luces. A la entrada se huele a rositas de maiz; como anta?o. Fluyen los recuerdos.
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