Las fallas contribuirán a restaurar el Colegio de la Seda
REDACCIÓN/ VALENCIA
Tal y como adelantó LAS PROVINCIAS, la Comisión del Gobierno del Consell Valencia de Cultura (CVC) reunió ayer a los representantes del Colegio de la Seda y a diversas entidades falleras con el fin de poner en marcha los mecanismos necesarios que permitan rehabilitar urgentemente y poner en uso el edificio. Los miembros de las comisiones mostraron su disposición a colaborar en el proyecto y pidieron que la que “canalice” la actividad sea la Junta Central Fallera.
Durante el encuentro se acordó elaborar un plan que permita conocer el estado del Colegio, sus necesidades y su futuro.
Inefable Grisolía
Per Baltasar Bueno
Iba a contarles hoy del nuevo cabreo que han cogido los agricultores, porque, una vez más, les han tomado el pelo y engañado. Se había alcanzado un acuerdo entre sindicatos, comerciantes y distribuidores sobre los precios mínimos de los cítricos, que no se está cumpliendo. A última hora, una nota del 'venerable' Consell Valencià de Cultura me hizo cambiar de opinión.
Grisolía, don Santiago, en su calidad de presidente del Consell Valencià de Cultura, a través de un comunicado oficial de la cosa que dirige, anunciaba que había reunido "a las entidades falleras para que se impliquen en la rehabilitación del Colegio Mayor de la Seda". En la reunión se instó "a la Junta Central Fallera y a otros grupos cívicos a colaborar de forma desinteresada en la restauración de dicho Colegio".
Lo ha dicho por escrito el hombre y se ha quedado la mar de feliz. Con peones de brega así, los 'Grisolía and company', el presidente de la Generalidad Valenciana, don Francisco Camps, no necesita enemigos, sus 'amigos' ya le hunden poco a poco.
Para los asilados en el CVC, son los falleros y falleras, quienes tienen la obligación de restaurar el Colegio de Arte Mayor de la Seda, un precioso monumento, sito en la calle del Hospital, que se está cayendo a trozos desde hace más de 50 años.
Como casi siempre, el Consell Valencià de Cultura, que no suele dar ni una a derechas, se ha vuelto a salir de madre. Ya se cubrieron de gloria con el debate si era paella, paellero o caldero. Muy cucos ellos, no han apuntado a la diana de la Conselleria de Cultura, dirección general de Patrimonio, director general, Manuel Muñoz, a quien le compete lidiar la faena y sacar la pasta gansa que se necesita.
Los falleros y falleras -no sé si esto lo sabrán don Santiago y sus colegas del CVC- apenas les da para pagar los recibos del alquiler, del agua, la luz y demás gastos menores. Ya hacen bastante con sobrevivir a apuntalarse cuanto apenas y base de loterías y falleros de honor.
Más que pedir pasta a los humildes falleros -necesitadísimos ellos de que se les subvencione- don Santiago y compañeros de la cosa, podrían dar ejemplo y renunciar a algún que otro de los múltiples y nutridos sueldos que tienen, dar ejemplo, y salir con una hucha a la calle, en el día de la cuestación pro palacio de la Seda.
A no ser que, sería lo correcto, le recordaran a la Conselleria de Cultura cuáles son sus obligaciones con respecto al cuidado y conservación el patrimonio histórico-artístico valenciano. Y de paso, decirle al conseller Font de Mora que si no tiene director general de Patrimonio que lo ponga y, si lo tiene, que lo quite.
Declarado monumento histórico-artístico el 22 de mayo de 1981
El Colegio del Arte Mayor de la Seda se encuentra en uno de los lugares más característicos de Valencia, en pleno barrio de Velluters.
La industria de la seda tuvo gran relieve e importancia en la Valencia de la Edad Media, creándose en 1474 el Gremio de Velluters o sederos. La palabra velluters deriva de vellut, que quiere decir terciopelo. En 1479 se promulgaron varias ordenanzas de los gremios sederos y terciopelistas, creándose el oficio de "velluters". Estas ordenanzas fueron aprobadas por el consejo de la Ciudad y por el rey Fernando el Católico, uniéndose a ellas unos estatutos y fundándose la Cofradía de S. Jerónimo, patrón del Gremio de Velluters y patrón del Colegio del Arte Mayor de la Seda.
El edificio fue adquirido por los sederos valencianos en 1492, firmándose la escritura el 26 de septiembre de 1494 ante el notario don Luis Gasset. El original de este documento notarial se halla en el "Archivo de Protocolos de San Juan de Ribera".
El 31 de octubre de 1686 Carlos II le concedió el título de Colegio del Arte Mayor de la Seda al Gremio de Velluters, siendo este título el privilegio más importante y trascendental de la historia del gremio y del colegio.
El 22 de mayo de 1981 el rey don Juan Carlos I otorgó el título de Monumento Histórico-Artístico al Colegio del Arte Mayor de la Seda de Valencia y el 16 de marzo de 1995 la Generalidad Valenciana le concedió el título de Colección Museística Permanente, figurando por tanto en todas las guías de museos de España.
Los emblemas del colegio son: El león, el capelo cardenalicio, la lanzadera, los hierros y la tellerola, que constantemente veremos dibujados en sus paredes, azulejos y fachada del colegio.
Este colegio posee importante documentación de los siglos XV al XIX, perfectamente catalogados en su archivo, y telas clásicas valencianas de los siglos XVII y XVIII en sus salones y material muy diverso relacionado con la industria textil, así como importantes suelos de cerámica en sus salones y balcones.
DESCRIPCIÓN DE LA FACHADA DEL COLEGIO
El Colegio del Arte Mayor de la Seda ha sufrido diversas transformaciones a través de los siglos, pasando del estilo gótico al barroco en 1700. Actualmente es un edificio de estilo barroco obra del siglo XVIII.
La fachada del edificio tiene una puerta adintelada de piedra de labra barroca que en su parte superior se decora con el sombrero en relieve de S. Jerónimo, patrón del colegio. A la altura del piso principal y superior se encuentra un frontón curvo y partido del que sale un relieve en piedra que representa a S. Jerónimo. A cada lado hay un balcón de hierro forjado con entrelaces en el centro y en los ángulos.
DESCRIPCIÓN DE LA CAPILLA:
La capilla tiene unas dimensiones de 12'5×5 metros. El pavimento está formado por azulejos antiguos de 20×20 cm., partidos diagonalmente en verde y blanco, los llamados del mocadoret. Resulta original la forma de situarlos partiendo del centro, uniendo los vértices de los ángulos y siguiendo así hacia los cuatro lados, formando ángulos. Al fondo de la sala hay una composición de azulejos de 19 de alto por 23 de ancho, de 15×15 cm., casi tres metros y medio por tres, representando a S. Jerónimo sentado sobre un altillo verdoso, envuelto en una tela azul, con un manuscrito en las rodillas y pluma en la mano. A sus pies un león, colgado de un tronco el capelo cardenalicio y al fondo se entrevé una capilla, todo fechado en el año 1700.
En la pared de la izquierda, retrato al óleo de José María Jacquard, mecánico francés que inventó una máquina para la fabricación de tejidos artísticos y varios expositores conteniendo telas.
En la pared de la derecha, retrato al óleo de don Joaquín Manuel Fos, obra del artista Joaquín Insa. Don Joaquín Fos descubrió el modo de perfeccionar los tejidos de muarés.
A los pies de la capilla se encuentra una escalera gótica de caracol, labrada en yeso, copia de la que se encuentra en la "Lonja de la Seda" de Valencia, obra de Pere Comte.
En los balcones de la capilla vemos azulejos en tonos azul y verde, con hojas de acanto azules y racimos de uvas con manzanas, dominando los colores azules y verdes claros.
VESTÍBULO PISO:
El vestíbulo del piso superior tiene unas dimensiones de 13×4 metros. El suelo procede de Sagunto y se halla formado por ladrillos de 20×20 cm. formando rombos y cuadros, combinados con azulejos de 15×15 cm. polícromos con el dibujo llamado de la pometa, azulejo característico de la cerámica valenciana barroca. El marco de una de las puertas se halla decorado con un águila bicéfala y por lo alto corre una cornisa del s. XVIII en talla de yeso. En la pared de la izquierda se encuentran tres armarios con puertas de cristales en las que hay telas de seda, espolines, casullas, etc. A la derecha dos viejas máquinas típicas de la industria textil: una canillera y una máquina de picar cartones.
SALÓN DE ACTOS:
Al fondo del vestíbulo se halla el salón de actos, cuyas dimensiones son de 9×10 metros. El pavimento consiste en una hermosa composición de azulejos del siglo XVIII que en el centro muestra una alegoría representando la Fama y en los ángulos las cuatro partes del mundo entonces conocidas y representadas por mujeres arrastradas por simbólicos animales: África por leones, América por caimanes, Europa por caballos y Asia por elefantes. El salón tiene cuatro balcones, dos a la calle y dos al patio interior. Los balcones que dan al patio poseen azulejos representando lucha de caballos y de elefantes siguiendo el mismo tema del centro del salón. Así vemos en uno de los balcones a Europa, representada por dos caballos luchando, y en el otro a Asia, representada por dos elefantes también luchando. El techo del salón tiene en el centro una pintura que representa a S. Jerónimo en un marco de rocalla sostenido por ángeles. A la derecha, armario conteniendo la bandera de Valencia, "La Señera", tejida por el industrial don Eduardo Sanchis Alcañiz. Esta bandera tiene una historia sencilla pero muy emotiva: Don Eduardo Sanchis recibio una carta de su amigo don Vicente Blasco Ibáñez, el gran novelista valenciano que estaba exiliado en Mentón, pidiéndole que hiciera lo posible para conseguir una "Señera" Valenciana para que presidiera su despacho. En telares manuales del señor Sanchis se tejieron varias "Señeras" con materiales de seda y oro fino, una para Blasco Ibáñez, dos para centros oficiales y la otra para el Sr. Sanchis. En abril de 1969 el Sr. Sanchis donó su bandera al Colegio del Arte Mayor de la Seda, instalándose en el salón de actos del citado colegio.
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El edificio tiene más de 500 años y está declarado monumento histórico, posee cerámica, telas antiguas, maquinaria y útiles de trabajo de distintas épocas, así como una variedad de libros sobre fabricación de tejidos especiales, así como un gran archivo documental, debidamente recopilado y catalogado, y editado un libro que recoge toda la catalogación de forma cronológica, que permite, desde los datos sacados del libro, localizar el documento interesado y poder hacer copia del mismo, mandándolo a la persona interesada, la cual deberá anticipar el importe a satisfacer
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HISTORIA DEL
COLEGIO ARTE MAYOR DE LA SEDA
El Colegio del Arte Mayor de la Seda se encuentra en una de las zonas más características de la ciudad, en pleno barrio sedero de Valencia: en el Barri de Velluters. La palabra velluters deriva de vellut, que quiere decir terciopelo en valenciano, e indicó primero a los trabajadores del terciopelo y, posteriormente, vino a designar a los fabricantes de la seda en general.
En 1479 se crea el Gremi de Velluters, siendo aprobadas sus ordenanzas por el rey Fernando V de Aragón (Fernando el Católico) y fundándose la Cofradía de San Jerónimo, patrón del Gremi de Velluters y también del Colegio del Arte Mayor de la Seda.
En 1492 fue adquirido el edificio por los sederos valencianos, firmándose la escritura con texto latino el 26 de septiembre de 1494 ante el notario don Luis Gasset. Unos años antes, en 1482, se había construido la "Lonja de la Seda", financiada por el Consell General, jurat, síndic y por los sederos valencianos.
Se puede estudiar la Historia de España y Valencia a través de los privilegios, cédulas y reales pragmáticas que concedieron todos los reyes al Colegio del Arte Mayor de la Seda, siendo los más importantes los siguientes:
En 1524 el emperador Carlos I de España les concedió a los miembros del oficio de veleros (integrados más tarde en el gremio de velluters) el indulto sobre la Germanía, perdonando los delitos cometidos durante la sublevación.
En 1600 el rey Felipe II otorgó una real pragmática confirmando los privilegios concedidos anteriormente a los tejedores y para que no se vendiese seda si no era tejida o tintada
El 31 de octubre de 1686 Carlos II concedió el título de Colegio del Arte Mayor de la Seda al Gremi de Velluters, siendo este título el privilegio más importante y trascendental de la historia del Gremi de Velluters. A partir de esta fecha fueron reuniéndose en el colegio los restantes gremios textiles: pasamaneros, hiladores, etc., pero de todos ellos el más antiguo y el que alcanzó más auge fue el de Velluters. El colegio se convirtió en el centro de gravedad de la seda valenciana, el sitio donde se estudiaban aspectos de organización del trabajo, de producción y de mercado y que dieron origen a su expansión. Valencia se convirtió en la capital de la seda de España, experimentando un crecimiento espectacular durante la primera mitad del siglo XVIII, siendo este siglo la Edad de Oro de la sedería Valenciana.
En el año 1753 se instaló en Valencia la Real Casa de los Cinco Gremios Mayores de Madrid, que junto con la creación por parte del Colegio de la Compañia de Nuestra Señora de los Desamparados permitió una mayor expansión de la industria sedera valenciana. El número de telares anchos pasó de 926 existentes en 1686 a superar los 2.000 en el año 1720 y alcanzando los 4.000 en 1738. El 22 de junio de 1787, por una real cédula de Carlos III, se les concedió a los fabricantes de tejidos la libertad para tener los telares que les conviniese sin limitación de número.
El 29 de septiembre de 1756 el rey Fernando VI permitió el establecimiento en Valencia de la Fábrica de Tejidos de Seda, Oro y Plata a cargo de los Cinco Gremios Mayores de Madrid, esperando obtener una superación estética de las sedas valencianas
El 24 de octubre de 1778, por una real orden del rey Carlos III se le concedió la cantidad de 60.000 reales a la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia para que incluyese en su trabajo los "estudios de flores, ornatos y otros diseños adecuados a los tejidos de seda", instituyéndose en la Real Academia en 1784 la enseñanza en la mecánica de adaptar los dibujos a las operaciones de puesta en carta, su picaje y la confección de las correspondientes muestras en los telares de todas las obras de flores.
El 22 de mayo de 1981 el rey Juan Carlos I otorgó el título de Monumento Histórico-Artístico a la Casa-Huerto del Colegio del Arte Mayor de la Seda de Valencia.
El 16 de marzo de 1995 la Generalitat Valenciana le concedió el título de Colección Museística Permanente, figurando en todas las guías de museos de España.
Los emblemas del Colegio son: el león, el capelo cardenalicio, la lanzadera, los hierros y la tellerola, que constantemente se ven dibujados en las paredes, azulejos y fachada del colegio.
Este Colegio posee importante documentación de los siglos XV al XIX, perfectamente catalogados en su archivo, y telas clásicas valencianas de los siglos XVII, XVIII y XIX en sus salones. También posee material muy diverso relacionado con la industria textil, así como valiosísimos suelos de cerámica en sus salones y balcones.
En el Colegio, desde sus tiempos más antiguos, se han impartido clases de teoría de los tejidos, análisis, diseño y puesta en carta de los dibujos decorativos. Estas clases de tecnología textil son muy necesarias para el conocimiento de las clásicas telas de espolín y de todas las telas valencianas de los siglos XVII al XIX, así como los conocimientos básicos necesarios para el diseño y realización de los tejidos actuales.
En una de las salas se ha montado el Museo de Maquinaria Textil Antigua con un fondo de máquinas, recuperadas de antiguos talleres y fábricas, que actualmente están sometidas a un proceso de restauración, disponiendo de telares manuales de espolín y de tejido liso de los siglos XVII y XVIII, en los que se tejían las telas de espolín, damasco y terciopelo. Posee también ruecas, husos, canilleras, devanadoras, aspios, así como las primeras máquinas de pasamanería, retorcedoras, máquinas Jacquard, etc. Todo ello destinado a formar el Museo Etnográfico Textil de Valencia.
Joseph Charles Marie Jacquard
Mecánico francés.
Nace en Lyon en 1752 y muere en Oullins, Rhone, en 1834. Inventor de la máquina de tejer que lleva su nombre. En 1793 se alistó en el ejército y combatió en el Rin. A su regreso a Lyon reanudó sus ensayos sobre el proyecto que había concebido en 1770 para la fabricación de un mecanismo que, en un telar, sustituyera el trabajo de levantar los hilos de la urdimbre. Reemplazó el sistema de cuerdas y pedales que requería varios operarios por un mecanismo sencillo e ingenioso, la maquina Jacquard, y con la que un solo obrero podía ejecutar tejidos con los más diversos dibujos.
Joaquín Manuel Fos
Industrial y técnico textil.
Nació en Valencia en 1730 y murió en 1789. Viajó por varios países. En París trabajó en una de las mejores fábricas de tejidos de seda. Estudió en Lyon los secretos de la fabricación de la seda, descubriendo el modo de dar las aguas a los tejidos y perfeccionar los muarés. En 1776, Carlos III le nombró vocal de la Real Junta de Comercio e inspector general de fábricas de seda de Valencia. Poseía grandes conocimientos acerca de la producción, manufactura y comercialización de la seda, que fabricó en grandes cantidades y de excelente calidad, exportándola a muchos países. Intervino en la vida municipal de Valencia, creando en 1777 el cuerpo de vigilantes nocturnos. Escribio la obra "Instrucción metódica sobre los muarés".
Realización: Alejandro Tárrega Jiménez. e-Mail: valencity@valencity.es
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El Colegio Mayor de la Seda, Monumento Histórico-Artístico, se enfrenta a un negro futuro
El edificio, Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural, ofrece en la actualidad una penosa imagen
RAFA MARÍ/VALENCIA
Pasear por el centro histórico de Valencia es llorar. En numerosas ocasiones sí. Contemplar un patrimonio arquitectónica de gran importancia histórica y comprobar que muchos de esos nobles edificios están en un lamentable estado de conservación, resulta deprimente para todos los amantes de la cultura. El caso del Colegio Mayor de la Seda es uno de los ejemplos más sangrantes.
Las instituciones han hecho algunas cosas para evitar el desastre. El asunto les compete en buena medida, porque Consell, Ayuntamiento y Diputación han de hacer lo posible por salvaguardar el patrimonio y la memoria histórica.
Pero también debe señalarse que en la recuperación del Colegio Mayor de la Seda deben implicarse todos los sectores sociales, no sólo los estamentos públicos, ya que el edificio de la calle Hospital es de propiedad privada, aunque su resonancia cultural afecte a todos los valencianos.
Obras de emergencia
La Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano y Museos culminó el pasado agosto la segunda fase de las obras de emergencia declaradas en el edificio Colegio del Arte Mayor de la Seda de Valencia, inmueble que goza del máximo nivel de protección patrimonial al estar declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y ser declarado Monumento Histórico Artístico en 1982.
Los trabajos de esta segunda fase, que se llevaron a cabo durante seis meses de 2007, tuvieron un coste de 205.000 euros. Tras estas tareas de apuntalamiento, el director general de Patrimonio, Manuel Muñoz Ibáñez, aseguró que el edificio estaba “asegurado estructuralmente”.
Pero Muñoz fue claro en su diagnóstico. “El edificio tiene problemas de futuro”, reconoció. Por ese motico “queda aún mucho trabajo por hacer”, concluyó. Se había hecho lo imprescindible para que la historia no se viniera abajo (ha ocurrido muchas veces). Ahora falta que el Colegio de la Seda vuelva a tener vida y pueda ofrecer servicios museísticos, que es el objetivo de todos los sectores implicados en la recuperación.
El caso es que mientras que todo el barrio de Velluters avanza urbanísticamente, con viviendas, nuevos accesos y el MuVIM como atractivo principal de la zona (el Museo de la Ilustración se encuentra a doscientos metros), el Colegio Mayor de la Seda continúa cerrado por obras. No es visitable. Y su imagen actual, con el interior y los balcones en semirruina y la fachada muy deteriorada, no puede ser más penosa.
Abandono de años
El edificio ha estado abandonado durante años, entrando en un estado de deterioro constante que lo llevó hasta un estado de emergencia. La Conselleria de Cultura, entre la primera y segunda fase de rehabilitación, ha invertido 571.000 euros en las obras. Se recuperó el pavimento de la Sala de la Fama, que antiguamente se usaba como salón de actos.
Entre las próximas tareas que quieren realizarse en el viejo edificio se encuentran, de modo prioritario, las de fortalecer los muros, adecuar los elementos de forja y rehabilitar la fachada y elementos decorativos del interior. Como puede verse, en el Colegio Mayor de la Seda queda por hacer prácticamente todo. Un verdadero faenón.
Faltan tres años como mínimo
Carmen Rius, directora del archivo y futuro museo que albergará el Colegio de la Seda, aseguro a mediados de este año que al menos faltan tres años para que se complete la rehabilitación y los valencianos puedan volver a visitar este edificio.
Conociendo las demoras que siempre surgen en estas obras, esos tres años pueden convertirse fácilmente en diez o veinte. Pasó con el Museo Nacional de Cerámica González Martí, pasó con el Museo de Bellas Artes San Pío V, que continúa en reformas desde mediados de los años ochenta, y está pasando asimismo con el citado MuVIM, cuya zona ajardinada sigue sin hacerse y su plazo de realización se retrasa una y otra vez.
En el caso del Colegio de la Seda el problema se agrava ante el problema del dinero. De momento no hay presupuesto para todo lo que es imprescindible hacer (el cáculo de lo que se necesita es superior a los tres millones de euros).
Cuando el edificio empiece a recuperarse, empeño que en este momento no pasa de ser un sueño, el Colegio de la Seda recibirá sus archivos históricos, en proceso de digitalización en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes.