Domingo, 10 de diciembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 19:41
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El Castillo de Cullera en el monte de las Zorras

Valencia Hui

Miguel Aparici (VH) .- Me gusta volver de cuando en cuando a Cullera y encaramarme a su castillo. Casi siempre por la tarde, para ver puestas de sol, y sobre todo en verano, para disfrutar de la brisa del mar. Al Cid no le pareci?, siendo musulmana, una fortaleza nada desde?able, y a Jaime I le interes? refortificarla. No en balde, este recinto elevado era la llave hacia y desde la taifa de Denia; que englobaba las navales Islas Baleares.

La media ladera sur del monte de Las Zorras, que apenas supera los doscientos metros sobre el llano aluvial y con deliciosas y profundas vistas, era una elevaci?n practicable desde donde espiar los riegos de la tierra adentro y de la costa.

Pero ten?a un punto vulnerable, el cuello de tierra por el que la mesetilla se un?a a la monta?a. As? que ah? precis? siempre de una torre fuerte, hoy en d?a a?n robusta y felizmente restaurada por el exterior. Incluso con la roca base recortada, al pie, para crear cierto foso y servir de cantera.

En su d?a, estos muros defensivos pasaron de ser clave a ser tur?sticos. Ayud? a ello la apertura de un vial de urbanizaciones que nunca se construyeron (hasta ahora?) y que permiti? el acceso de los coches; aunque en la actualidad se pide incluso un ascensor, con que librar los menos de cien escalones del remate peatonal.

El camino en zigzag, luego v?a crucis, que sube desde las ?ltimas casas de Cullera pasando por el torre?n de la "Reina Mora" s?lo sirve ya a enamorados de los paseos; destacando su uso por el vecindario cuando subieron, mano con mano, los materiales para el santuario franciscano de Nuestra Se?ora de la Encarnaci?n que se levant? anejo al recinto.

Sin embargo, recuerdo siempre al de Cullera como un castillo cerrado a lo largo de muchos a?os. Aunque tambi?n es cierto que en una ocasi?n me fue facilitada la entrada, obteniendo fotos que ced? al experto Antonio S?nchez-Gij?n para su libro sobre defensa de costas en el Reino de Valencia.

Un castillo infrautilizado en tiempos contempor?neos, al margen de pasados usos religioso-culturales, por una villa con vocaci?n de atender a forasteros y visitantes. Es el santuario lo que da vida al lugar, lo que hace que sea un mirador especial; al que se puede subir en "trenecito" y quedarse a tapear en el barecillo. A donde las embarazadas acuden (acud?an?) para que la Virgen les otorgara hijos bien formados ("Encarnaci?n") y los devotos e, incluso, los curiosos vienen a orar, ver o comprar medallitas y recuerdos en la tiendecita de la puerta.
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