Viernes, 08 de diciembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 11:26
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La demolici?n de las murallas de la ciudad

Por DANIEL SALA

ImagenDemolici?n de las murallas. Xilograf?a de A. Berg?n, publicada en ?El Museo Literario? en 1865.

Muchos valencianos se preguntan, al contemplar los viejos recintos amurallados medievales que conservan algunas ciudades, por qu? de las de Valencia apenas si queda vestigio alguno y c?mo los valencianos del siglo XIX fueron capaces de derruir el ?ltimo recinto de la ciudad que en el siglo XIV levantara Pedro el Ceremonioso. Y se asocia el nombre de Cirilo Amor?s a este hecho, siendo m?s conocido por ello que por su prestigio como abogado y pol?tico conservador, en tiempos de C?novas del Castillo, en que destac? como miembro de la Junta de Notables que elabor? la Constituci?n de 1867 de tan larga vigencia. Es evidente que a un ?amador de les gl?ries valencianes? como fue Cirilo Amor?s, presidente de la valenciana instituci?n Lo Rat Penat en 1886-1887, no se le puede culpabilizar de la destrucci?n de lo que podr?a ser considerado como un bien patrimonial del pueblo valenciano al iniciar el 20 de febrero de 1865 su derribo ante las ovaciones y aplausos del gent?o all? congregado en las inmediaciones de la puerta del Real, como gr?ficamente nos muestra la xilograf?a de A. Berg?n, publicada en la revista El Museo Literario apenas ocho d?as despu?s. En efecto, tras lo protocolario del acto, los zapadores-bomberos de la brigada de la ciudad y un centenar de trabajadores del arte de la seda, que coronaban la muralla en direcci?n al Temple, empezaron a derribar las almenas prosiguiendo hacia las torres de Serranos. As? se iniciaba la demolici?n del viejo recinto que concluy? en 1868, en tiempos de ?La Gloriosa?, por decisi?n de la Junta Revolucionaria.

Fruto de la ?poca
Y uno se cuestiona si realmente fue una desacertada decisi?n de la que pedir cuentas a nuestros antepasados como otras muchas que a lo largo de nuestra historia han mermado notablemente el patrimonio art?stico del pueblo valenciano. Y no puede m?s que reconocer que fue fruto de la ?poca. Valencia, como muchas otras ciudades ochocentistas, se ahogaba dentro de las murallas; sus puertas se cerraban al anochecer y solamente permanec?a abierta hasta m?s tarde la puerta del Real. Los rezagados se ve?an obligados a pasar la noche a la intemperie, o bien ir a pernoctar a una posada de la calle de Sagunto, ?La Luna?, que les dejaba ?a la lluna de Val?ncia?, como reza el popular dicho. Valencia necesitaba derribar sus murallas y expansionarse; mas, tropezaba con la oposici?n del ej?rcito que, obstinado y poderoso en ?poca isabelina, se atribu?a la propiedad de las murallas. Ser? el din?mico Cirilo Amor?s quien, mientras ejerc?a interinamente el cargo de gobernador civil, decidi? su derribo so pretexto de dar trabajo a los desocupados a causa de una crisis de la industria sedera. Por otra parte, debemos pensar que su valor art?stico distaba mucho de lo que podr?a ser considerado como ??obra de arte??; y de ello tenemos testimonio en el fragmento de las mismas conservado en el jardincillo junto al portal de Quart como dando cobijo a la escultura de Vicent Dom?nech, el Palleter , que Emilio Caland?n hiciera en 1901 y que la ciudad fundi? e instal? all? en 1966.

A principios del siglo XVII, el cisterciense B. Joly, en su detallada descripci?n que hace de la ciudad nos dice: ?... con murallas muy enteras y hechas de una fuerte tierra mezclada con cal y arena, que llaman argamasa ?. Este era el ?ltimo de los recintos amurallados que, tras el romano y el isl?mico, tuvo la ciudad y cuya necesidad fue observada por el Consell General un siglo despu?s de la conquista; sin embargo, las obras no comenzaron hasta 1356, en tiempos de Pedro el Ceremonioso, ante las amenazas b?licas procedentes de Castilla, siendo dirigidas por el mestre picapedrer Guillem Nebot; se hicieron r?pidamente y utilizando gran parte de los materiales que, amasados y apisonados a manera de gruesa y alta tapia, eran sacados del foso que las rodeaba. La fuerte riada de 1358 la dej? tan maltrecha que, para coordinar las tareas de reconstrucci?n, el Ceremonioso impuls? la fundaci?n de la Junta de Murs e Valls, instituci?n paramunicipal sobre la que recay? desde entonces, entre otros muchos cometidos, el cuidado y reparo de muros, torres y portales del recinto defensivo que vienen perfectamente regulados en una de las mejores obras editadas en Valencia a lo largo del siglo XVII, De la instituci?, govern politich i juridich?, debida a Joseph Lop, abogado de la ciudad, joya bibliogr?fica salida de las prensas de Ger?nimo Villagrasa.

Im?genes de las murallas
Muchos son los grabados del XVII y XVIII que representan gr?ficamente la ciudad amurallada, vista desde la margen izquierda del r?o, con sus monumentales puertas que enfrentan a los ??puentes hist?ricos?? del Turia, sobre todo en estampas y portadas de libros bajo el manto protector de la Virgen de los Desamparados, cuando no de toda la corte de santos valencianos canonizados en aquellos tiempos postridentinos cuyas cr?nicas llenan la public?stica del siglo XVII. Toda una serie iconogr?fica que se inicia con las interesantes y bellas xilograf?as de la Cr?nica ? de Pedro Antonio Beuter, de 1546, en cuya portada viene representada la construcci?n de la muralla y el ataque a la torre de la Boatella en la que aparece el rey Conquistador al frente de sus huestes. Y junto a ellas, las que figuran en la Litolog?a de Vicente del Olmo, en la obra de Francisco de la Torre y Sebil, Luces de Aurora, d?as de sol? , o la tan conocida de la segunda parte de la citada obra de J. Lop, dedicada a la Fabrica Nova del Riu, con un san Vicente Ferrer como ?ngel protector de la Ciudad. A estas simb?licas representaciones del recinto amurallado tendr?amos que a?adir la m?s detallada y fidedigna de Anthoni van den Wijngaerde, de 1563 que, con todo lujo de detalles, nos ofrece un documento hist?rico de capital magnitud y la del plano de Antonio Mancelli, de 1608, que, con cien a?os de diferencia, se adelanta al que el P. Tosca, el capella de les ralletes , novator adelantado del movimiento ilustrado, levantara en 1704.

A lo largo del siglo XVIII, los grabados de Tom?s Planes, Hip?lito Rovira, Jos? Vergara o Vicente Galcer vendr?n a ilustrar, de forma m?s o menos idealizada con este tema, las m?ltiples estampas devocionales as? como las vistas valencianas del Atlante Espa?ol o las Observaciones? del ge?grafo Cavanilles.

Muy posiblemente sean las litograf?as ochocentistas, como la estampa con escenas costumbristas desde la volta del Rossinyol (entre la calle de Alborada y el jard?n de Monforte) que realizaran sobre 1850 E. Ciceri y Ph. Benoist, o las magn?ficas panor?micas desde la puerta del Mar y desde el Puente de San Jos?, de la fascinante serie litogr?fica titulada L?Espagne a vol d?oiseau , dise?adas y litografiadas por A. Guesdon, las ?ltimas reproducciones gr?ficas de las murallas de la Ciudad, am?n de todas aquellas que reproduc?an la Ciudadela y las puertas de Quart y Serranos en la lucha contra el franc?s. En estas ?ltimas de Guesdon se ha querido ver la utilizaci?n de globos aerost?ticos y de las c?maras fotogr?ficas con placa de cristal para transportar las im?genes resultantes a la piedra litogr?fica. Sin embargo, ya en 1563 A. van den Wijngaerde obtuvo los mismos resultados sin disponer de todos estos avances tecnol?gicos.

Despu?s de ellas, las magn?ficas series fotogr?ficas que hicieran J. Laurent, en mayo-agosto de 1870, o la parisina Casa L?vy en los ?ltimos meses de 1888, llegaron tarde para dejar en sus placas vista alguna de murallas y puertas que perecieron apenas unos a?os antes.
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