jueves, 07 de diciembre de 2006
Publicado por Desconocido @ 10:19
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Sor Isabel de Villena

Imagen Per Vicent Simó

Anterior al mecenazgo y humanismo virreinal (Germana de Foix, Mencía de Mendoza), del que ya me ocupé, como principal humanista valenciana debería haberme referido a Sor Isabel de Villena, en el mundo Leonor de Villena (1430-1490; la fecha de nacimiento se hace cierta al saber que cuando falleció tenía sesenta años). Por parte paterna de linaje real (castellano, que la entronca con Enrique II, a través de su tía María de Castilla, esposa del Magnánimo; aragonesa, que la entronca con Jaime II, a través de su bisabuelo, Alfonso de Aragón y Foix). Su madre, seguramente valenciana. Prescindo de su controvertido padre natural Enrique de Villena (”esperpéntico doctor Fausto castellano”, en acertada calificación de Albert Hauf), porque estos orígenes, rediscutidos en el siglo XVIII me desviarían del tema humanístico.

Abadesa del Convento de la Trinidat, que en su tiempo pudo ser como apunta Mossen Alminyana, cenáculo literario al que acudían los grandes poetas y escritores valencianos. Tal puede inferirse de los méritos que le reconocieron, Mossén Fenollar (”Y, ab vostres sentencies,/ les nostres tan baxes/ daran maior lustre/ als mes entenents:/ obriu, donchs, lo be/ de vostres grans caxes;/ y nostres parlars,/ cenyits ab les faxes/ de voste fin drap/ seran excellents”), Pere Martinez (”a vos que la Sgleya/ ornau de richs mobles/ y, essent capitana/ de dones tan nobles,/ sou vos la bandera/ del viure perfet”), y Miquel Pérez (en la dedicatoria de la traducción valenciana de la “Imitación de Cristo”, le dice, “mirades benignes/ doneu-li totstemps y atesa/ qu’ab primors de stil molt fines/ y ab ensenyances divines/ pagara l’hora despesa/ en sa lectura...”; y Sor Isabel le contesta anticipándose al Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz: “¿Dins quina cel·la en solicitud sonora,/ amich meu afortunat, haveu trobada/ la gracia d’eixa música callada/ qu’a cau d’orella y a mon cor tremora?”).

La Generalitat Valenciana (Biblioteca Valenciana), ha editado recientemente (2006) su vita christi, reproducción facsímil del ejemplar de la “Biblioteca Nicolau Primitiu”, precedida de una más que excelente Introducción a una lectura contextualizada, escrita por Albert G. Hauf Valls, bajo el título de La Vita Christi de Sor Isabel de Villena. Sí, la obra es una manifestación auténtica del “arte de meditar”. Y, ello porque tal y como concluye el autor: “sor Isabel se propone excitar el afecto, provocar el coloquio amoroso, encauzar el sentimiento hacia el amor a Cristo...El uso libérrimo de la fantasía y una coherente combinación de textos litúrgicos, patrísticos y escriturísticos, engarzados como piedras preciosas en un bordado riquísimo, permiten convertir el proceso de la redención humana en una especie de drama épico-cósmico desarrollado en la mente del que contempla, donde Cristo el Hombre-Dios ha reservado un papel muy relavante a las hijas de Eva”. Ése es, sin duda, el mayor éxito humanístico de Sor Isabel de Villena, desterrar la idea de que la mujer era “la puerta del infierno”, para ofrecer una visión profundamente cristiana de la dignidad femenina.

Su prosa pertenece a la mística franciscana, de la que nace el carisma de su fundador San Francisco de Asís. La edición príncipe (por “Roque de la Roqua, alemany”, 1497), se inicia así: “Aci comença hun Vita Christi en romanç...”
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