Martes, 28 de noviembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 9:41
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El pueblo de Tu?jar (1? 02? 20?? longitud Oeste y 39? 46? latitud Norte), con una altura media sobre el nivel del mar de 630 metros, se asienta en las faldas del monte del Castillo y se va extendiendo hasta llegar a la carretera V-35, de Valencia-Ademuz, principal v?a de comunicaci?n, tanto con Valencia como con el resto de las poblaciones de la comarca de los Serranos de la que Tu?jar forma parte, y que queda situada al N.O. de la provincia de Valencia. De la carretera anterior sale un enlace (V-390) que atravesando el casco urbano se dirige hacia Utiel, a unos 45 kil?metros de distancia, siendo esta poblaci?n la m?s cercana con estaci?n de ferrocarril.

Apuntes hist?ricos


Aunque no es posible situar en el tiempo de una forma exacta el origen de esta poblaci?n, est? claro, seg?n se desprende de los restos arqueol?gicos hallados por doquier, que por esta tierra han pasado todo tipo de pueblos o civilizaciones: Se han encontrado desde hachas de s?lex hasta restos ib?ricos, monedas romanas, cer?mica ?rabe, etc... Podr?a decirse, si nos atenemos a los m?s antiguos vestigios descubiertos, que Tu?jar data de la Edad del Bronce.

Con esta misiva que sigue, es cuando Tu?jar adquirir? su condici?n como pueblo mediante el posterior otorgamiento de su Carta Puebla por la viuda de Pedro de J?rica, se?or feudal de estos territorios:

CARTA DE PEDRO, REY DE ARAG?N, VALENCIA, MALLORCA, CERDE?A Y C?RCEGA, CONDE DE BARCELONA, DEL ROSELL?N Y CERDA?A, A DO?A BUENAVENTURA DE ARBOREA, ESPOSA DE DON PEDRO DE J?RICA.

"Pedro por la gracia de Dios Rey de Arag?n, Valencia, Mallorca, Cerde?a y C?rcega y Conde de Barcelona, del Rosell?n y Cerda?a; a nuestra noble y querida Buenaventura de Arborea, esposa del noble en otro tiempo Pedro de X?rica, salud y cari?o. Como seg?n ha llegado recientemente a nuestros o?dos, vos, empe?ada en la repoblaci?n de los castillos y lugares del r?o, quer?is poner en ellos o enviar moros, sabiendo vos de antemano que dichos lugares, por mandato nuestro, fueron poco ha despoblados y vaciados de moros, por los nefandos cr?menes, tanto de lesa majestad como otros que all? mismo se comet?an por los moros que all? entonces los poblaban, frecuentemente hemos prove?do que los castillos y lugares del dicho r?o se pueblen de cristianos y se mantengan los lugares de Chelva y Tuexa y los castillos y fortalezas de los mismos, tanto para aumento de la fe cat?lica como para utilidad de la Rep?blica del Reino de Valencia, y tanto m?s porque los referidos castillos est?n situados en la frontera del Reino de Castilla, por lo cual os decimos y mandamos que dichos lugares y castillos de Chelva y de Tuexa los pobl?is con cristianos, al menos donde subsisten sus muros y fortalezas, cuando nos de ciencia cierta por las predichas causas lo proveamos y queramos.

Mas si quisi?reis colocar en los mismos lugares algunos sarracenos, los pong?is y pobl?is en los arrabales y extramuros de los dichos lugares de Chelva y Tuexa, y esto de ning?n modo lo contraveng?is, si quer?is evitar mi ira e indignaci?n. Dado en Tarragona en el d?a 23 de abril del a?o de la Natividad del Se?or 1370.

Firmado Pedro Rey de Arag?n, Valencia, Mallorca, Cerde?a y C?rcega, Conde de Barcelona, del Rosell?n y Cerde?a."

SE?ORES QUE LO FUERON A PARTIR DEL A?O 1.272 EN QUE EL REY DON JAIME EL CONQUISTADOR DEJ? EN FEUDO EL ESTADO A SU HIJO NATURAL DON JAIME DE J?RICA.

Conquistada Valencia en 1.238 y quedando acampados varios moros en pueblos del sector N.O. de la provincia, en 1.252 di?se la orden de expulsi?n de los muslines. En vista de ello Al-Adrach o Azadrac envi? embajadores al rey para disuadirle de la orden de expulsi?n, acompa??ndole en la demanda pobladores cristianos de estos pueblos; demanda que fue denegada por el rey Don Jaime I y por lo que dicho Al-Adrach alz?se en armas en contra del mismo en el a?o 1.251 y fundamento por el que se organiz? un cuerpo de ej?rcito que despu?s de someter a Serra, N?quera y otros pueblos de la parte alta de Sagunto, fue a sojuzgar Alcublas, Andilla, Alpuente, Chelva, Chulilla y otros, haci?ndose cumplir la orden por la fuerza de las armas.

Terminada la reconquista Don Jaime I reparti? su territorio entre sus hijos y guerreros m?s distinguidos que le acompa?aban, seg?n testamento otorgado ante D. Sim?n San Fenicio, en Montpellier el d?a 7 de las calendas, 3 de septiembre de 1.272, habiendo reinado 62 a?os, 10 meses y 15 d?as, y fallecido en 1.276, a los 72 a?os de edad.

Efectuado el reparto de bienes, dej? a su hijo natural Jaime, en feudo, las villas de J?rica y Toro, Eslida, Bes, A?n, Sueza, Fauzana y otras, agregando, adem?s, a este estado el de este Valle, constituido por los pueblos de Chelva, Tu?jar, Calles, Dome?o, y Loriguilla, y Sinarcas con Benag?ber como alquer?a, con la condici?n de que si muriera dicho hijo antes que su otro hermano natural (estos se distinguieron de las otras ramas de hermanos por el sobrenombre de J?rica), por derecho de sustituci?n le heredase sus estados y viceversa, y extinguida la rama, volviese este estado al patrimonio real, seg?n testamento antes mencionado.

A partir de estos momentos se reconoce como se?or de estos estados a Jaime I de J?rica.

Cas?se este D. Jaime con D?. Elsa Alvarez Azagra, de cuyo matrimonio tuvieron a Jaime II de J?rica, al cual dej? heredero de estos estados despu?s de haberlos gobernado 29 a?os.

Don Jaime II de J?rica recibi? de D. Pedro L?pez de Riosa, notario, el 2 de junio de 1.284, testamento por el que qued? heredero de este estado. Cas? con D?. Beatriz Lloria, hija del almirante Roger Lloria, habi?ndolos pose?do 37 a?os, dejando a su muerte por testamento otorgado ante el notario D. Juan de Comas, el 16 de agosto de 1.321, a su hijo Jaime III de J?rica.

Jaime III de J?rica tuvo tres hijos, que fueron: Jaime IV de J?rica, Juan Alfonso de J?rica y Pedro de J?rica. Por haber muerto el primero antes de posesionarse de los estados, sucedi?le en ?stos dicho Juan Alfonso.

Don Juan Alfonso de J?rica aument? sus posesiones con varias poblaciones m?s, fue enemigo de los moros y los ech? de sus estados. No se sabe con qui?n se cas? y s? s?lo que muri? sin hijos, por lo que le sucedi? su hermano Pedro, fallecido en 1.372 y en su representaci?n su hija Beatriz, por agotamiento de la rama varonil de esta descendencia.

Don Pedro de J?rica cas? en Valencia en 1.331 con D?. Buenaventura de Arborea, hija de D. Hugo Juez de Arborea, asistiendo a la boda el rey Don Pedro IV de Arag?n, y, seg?n Zurita, se hicieron grandes fiestas. Muri? sin dejar hijos varones y s? dos hijas, la mayor de las cuales, Beatriz de J?rica, hered? estos estados actuando de tutora, curadora, usufructuaria y administradora de los mismos su madre, Buenaventura de Arborea, seg?n testamento hecho en el Real del Rey, situado en la rambla de Valencia, el 2 de octubre de 1.371.

Escolano y Viciano no est?n de acuerdo en cuanto a la sucesi?n hereditaria, pues mientras el primero sostiene que desde Jaime I de J?rica, se conserv? la descendencia hereditaria hasta Juan Alfonso, que falleci? sin hijos en 1.379, en que hace ?ste el ?ltimo de la casa, Mart?n Viciano, en cambio en la tercera parte del t?tulo J?rica, no hace menci?n de Juan Alfonso, y termina diciendo que Jaime III de J?rica, tuvo con Beatriz de Lloria a Pedro de J?rica, a quien pas? todo el estado y que por fallecimiento de dicho D. Pedro, sin sucesi?n varonil leg?tima, volvi? a incorporarse todos los estados a la Corona, por el v?nculo del rey Don Jaime el Conquistador.

No obstante, bien entendida la sucesi?n el dominio de los estados, vienen a concordar ambos autores, pues si bien Juan Alfonso fue el ?ltimo en la sucesi?n de padre a hijos, Pedro de J?rica lo fue del heredamiento de varones, tanto por l?nea recta como por l?nea transversal.

Independientemente de todo lo expuesto, parece estar m?s en lo cierto Escolano, pues queda comprobado que a Jaime III de J?rica le sucedi? su hijo Juan Alfonso, por fallecimiento de su otro hermano Jaime IV, antes de posesionarse de estos estados, siendo el ?ltimo de esta rama, que por sucesi?n hereditaria varonil lo posey?.

Tambi?n parece comprobado haber error en las manifestaciones de Viciano, en cuanto a la sucesi?n de Jaime III a Pedro de J?rica, descendiente habido de su matrimonio con Beatriz Lloria, siendo as? que esta se?ora con quien estuvo casada fue con Jaime II de J?rica, y por tanto no es la madre sino la abuela de Pedro de J?rica y ?sta descendiente en tercer lugar del hijo de aqu?llos Jaime III.

Extinguida esta rama varonil en D. Juan Alfonso y habi?ndole premuerto su hermano Pedro de X?rica, en acci?n de guerra habida contra los moros en 1.372 al servicio del rey de Castilla, no quedando en la misma otros herederos que las dos hijas del mismo, pasando el estado a Beatriz, hija mayor de Pedro de J?rica y en su nombre y por su menor edad su madre Buenaventura de Arborea, usufructuaria de todos los bienes y tutora y curadora de su hija Beatriz, heredera universal de su padre. Gobernando dicha se?ora, arranca la fundaci?n de los pueblos de este estado concediendo los derechos e imponi?ndoles obligaciones, que constan en las cartas pueblas que se dieron al efecto, quedando aqu? extinguida la rama despu?s de 114 a?os de gobierno de los mismos. Do?a Buenaventura, en su condici?n tutelar de su hija menor Beatriz, parece ser o bien porque ve?a que estos estados volv?an a incorporarse a la Corona conforme al testamento de Don Jaime I el Conquistador o bien por alimentos de su hija ya referida o en recuperaci?n o pagamiento de su dote, o por donaci?n de nuevo hecha por el rey Pedro IV de Arag?n a sus sobrinas, vendi? el estado con sus castillos a Ram?n de Vilanova, por el a?o 1.380, en 26.000 libras, las que hab?a ganado sirviendo a S.M. y cuya suma fue depositada en la Tabla de Valencia. Compr? s?lo lo civil, pero no la jurisdicci?n criminal.

Don Ram?n de Vilanova, se?or que era de Villanueva, caballero del tiempo del rey Alonso III y Pedro IV de Arag?n e hijo segundo de aquel gran Vidal de Vilanova, comendador mayor de Montalv?n y camarero del rey, casado con D?. Elvira Monteagudo, se?ora de Alcudia. Habiendo servido a los reyes con muchas ventajas, por lo cual le hicieron grandes mercedes bien particular el rey Don Pedro, que en 1.370 le hizo donaci?n de la villa y castillo de Castalla, y despu?s parece que se ignora con qu? fundamento y derecho en 1.375, por un hijo del procurador del conde de las Ampurias o bien donaci?n libre o comprado, alcanz? entre ambas jurisdicciones este estado, posey?ndolo cinco o seis a?os.

Sucedi?le en la gobernaci?n su descendiente Pedro Ladr?n de Vilanova, habi?ndose juntado en ?l el se?or?o de Castalla, y el de Manzanera; casado con Violante Voil y alcanzando el t?tulo de primer vizconde de Chelva, concedido por el rey Don Juan I en 1.390. Fue el fundador del convento de San Francisco de Chelva. Tuvo un hijo, llamado Ram?n de Vilanova, y al casarse con Elvira Pall?s, su padre le hizo donaci?n del vizcondado de Chelva en 1.412.

Don Ram?n Ladr?n de Vilanova, casado con Elvira Pall?s, hija de D. Jaime Roger Pall?s, de la casa de los condes de Pall?s, tuvieron por hijos a Roger, primog?nito, a Jaime y a Baltasar. Muri? el primero y estos estados los hered? su hermano Jaime, y a Baltasar le dej? Castalla. Don Baltasar tuvo un hijo, llamado Ram?n de Castalla, el cual acrecent? mucho su casa, con el estado de Maza, por donaci?n que le hizo Do?a Brianza Maza, hermana del ?ltimo se?or por l?nea masculina y tambi?n agreg? la baron?a de Parcent y Torre de Espioca, que compr? Ram?n de Castalla; de su mujer Do?a Luisa tuvo un hijo, Baltasar Ladr?n de Vilanova, que cas? con Francisca Mendoza, hija del marqu?s de Mond?jar y primer duque de Mandas. Don Ram?n Ladr?n de Vilanova, segundo vizconde de Chelva, posey? este estado 27 a?os, y a su muerte le sucedi? en el mismo su hijo D. Roger Ladr?n de Pall?s.

De Roger Ladr?n y Pall?s no se dice con qui?n se cas?, pero s? que mur?o sin sucesi?n, por lo que le sucedi? en el estado su hermano Jaime despu?s de haberlo pose?do unos 30 a?os.

Don Jaime Ladr?n y Pall?s, cuarto vizconde, cas? dos veces; la primera con D?. Sigilina Ari?o, de la cual tuvo a Pedro Ladr?n y Pall?s y a Luis Pall?s de Vilanova. En segundas nupcias cas? con D?. Catalina, seg?n unos, y seg?n otros, con D?. Angela de Centelles y Pall?s, de la cual tuvo a Jaime Ladr?n y Pall?s, teniendo ya el padre 80 a?os. Este ?ltimo hijo es el que cas? con Isabel Bonet, de la cual tuvo a Francisco, que despu?s muri? violentamente. Muri? Jaime Ladr?n y Pall?s y le sucedi? su hijo D. Pedro. Se entabl? el pleito sobre derechos del estado con Mariana de Blasco, recayendo sentencia a favor de otro D. Francisco, hijo de Jaime Pall?s y de Isabel Bonet y nieto del vizconde D. Jaime, pero con la condici?n de que no pod?a casarse por ser tenido antes del matrimonio, aunque despu?s legitimado.

Don Pedro Ladr?n y Pall?s, primog?nito del cuarto vizconde de Chelva, alcanz? del rey Don Juan II llamarse Egregio, y sus sucesores, por carta de Monz?n de 21 de agosto de 1.470. No se dice con qui?n se cas?, pero s? que tuvo dos hijos llamados Pedro y Francisco. Por muerte del primog?nito Pedro hered? estos estados D. Francisco.

Don Francisco Ladr?n y Pall?s, sexto vizconde, cas? con D?. In?s de Manrique, de la casa de los L?pez de Cuenca. Vivieron con la mayor ostentaci?n que pudo ning?n pr?ncipe grande, repartiendo todos los oficios de su casa entre sus parientes pobres, que a todos transportaron a Chelva con sus familias. No tuvieron sucesi?n y muri? el 6 de marzo de 1.575. Hubo pleito en la sucesi?n y di?se sentencia en favor de otro D. Francisco, hijo de Jaime Pall?s y de Isabel Bonet y nieto del vizconde D. Jaime, pero con condici?n de que no pod?a casarse por ser tenido antes del matrimonio, aunque despu?s lo legitimaron para que de esta suerte volviera en v?nculo a los leg?timos herederos.

Don Francisco Ladr?n y Pall?s II, muri? de un arcabuzazo y pu?aladas el 1 de octubre de 1.584 a manos de cuatro moros que le aguardaban emboscados en la pe?a Blanca, a mitad del camino de Chelva a Benajuay. Se dice que a consecuencia de los amores y arrojamientos que ten?a con una mora vasalla suya.

Don Pedro Ladr?n y Pall?s II, hijo de Jaime Ladr?n y Pall?s y de Isabel Bonet y hermano del anterior, le sucedi? en el vizcondado. Cas? con D?. Leonor Pouz, de cuyo matrimonio naci? Jaime Ceferino Ladr?n, que le sucedi? a la vez en el mismo. En Chelva fallecieron el 22 de enero de 1.614 D?.Leonor Pouz, y el 28 de septiembre de 1.572 D?. Isabel Bonet. Don Jaime Ceferino Ladr?n y Pall?s, hijo de los anteriores, le sucedi? en el estado. Cas? con Francisca Ferrer hermana del gobernador de Valencia, y tuvieron a D. Juan Ram?n y Pall?s, que le reemplaz?, muriendo en San Lorenzo de El Escorial el 6 de diciembre de 1.617. A ?ste, Don Felipe III le dio el t?tulo de conde de Sinarcas en el a?o 1.599.

Don Juan Ladr?n y Pall?s, hijo del anterior, casado con Mariana Velasco Ibarra, de cuyo matrimonio nacieron D. Gaspar Ladr?n y D?. Francisca. El primero le sucedi? en el Estado y la ?ltima cas? con Gimeno P?rez de Calatayud, conde del Real. Posey? el estado 14 a?os y muri? el 10 de mayo de 1.631, en una masada de Castilla en el t?rmino de Volinches, caminando hacia Madrid y llamado por el rey Felipe IV.

D?. Mariana Velasco Ibarra, hija del marqu?s de Salinas y viuda del anterior, qued? gobernando estos estados durante la menor edad de su hijo Gaspar, y teniendo la edad necesaria para el matrimonio lo llev? a efecto con Maria de Silva, hija del marqu?s de Or?n, encarg?ndose del estado como se?ora tenutaria, tutora y curadora de su hijo Gaspar Ladr?n durante la menor edad de ?ste.

Don Gaspar Ladr?n y Pall?s, hijo de D. Juan Ladr?n y de D?. Mariana Velasco, cas? en 1.644 con D?. Mar?a de Silva, hija del marqu?s de Or?n y duquesa que fue despu?s de Villahermosa, de cuyo matrimonio tuvieron dos hijos, que son la egregia D?. Mariana Ladr?n, que naci? en Madrid en el a?o 1.650, y D?. Lucrecia Ladr?n, nacida en Chelva el 10 de mayo de 1.654. Muri? D. Gaspar sin sucesi?n varonil el 7 de febrero de 1.655, encarg?ndose de estos estados su hija D?. Mariana, pero gobernando su abuela por su nieta.

Do?a Mariana Velasco Ibarra, tuvo sentencia real a favor de su nieta, dada en la Real Audiencia de Valencia, seg?n auto de publicaci?n y mandamiento de 14 de abril de 1.655, contra Francisco Ladr?n de Vilanova. Muri? D?. Mariana el 10 de julio de 1.668 siendo se?ora de honor de la reina y aya del pr?ncipe.

Do?a Mariana Ladr?n y Pall?s, hija del conde D. Gaspar y D?. Mariana de Silva, menina de la reina Do?a Mar?a de Austria, que pose?a estos estados desde la muerte de su padre, cas? con D. Juan de Palafex, hijo primog?nito del marqu?s de Ariza, a los que por servicios de dicha egregia se?ora, les concedi? el rey Don Felipe IV sobre los t?tulos de vizconde de Chelva y conde de Sinarcas, el de marqu?s de Sot de Soneja. Por muerte de D. Juan de Palafox, cas? en segundas nupcias con D. Antonio Colona, conde de Anna y primog?nito de los condes de Elda, la cual, a virtud de la posesi?n que ten?a de estos estados y como heredera de su abuela, siendo menor se declar? le compet?a el beneficio de la restituci?n en ?ntegro, contra la sentencia que el Supremo de Arag?n obtuvo en favor de Don Francisco Ladr?n de Vilanova.

Hubo despu?s pretendientes de este estado: la ilustre D?. Mariana Ladr?n y Silva, condesa de Anna, marquesa de Sot y Navarr?s. La egregia D?. Angela Ladr?n de Vilanova; el egregio D. Gimeno P?rez de Calatayud, conde del Real y Villamonte; el egregio D. Luis Marrades y vizconde de Sa?en; el ilustr?simo D. Pimental, marqu?s de Tarragona, y el ilustr?simo y reverend?simo D. Francisco de Rojas, obispo de Murcia y Cartagena.

Despu?s de resuelto el pleito, parece ser que quedaron gobern?ndolo como se?ores del estado el duque de L?cema, marqu?s del Real y Almenara, de la casa del duque de Villahermosa, habiendo menudeado por este tiempo las demandas sobre el derecho del se?or?o entre las diferentes ramas que se consideraban con bases para reclamarlo con resoluci?n alterna para unos y otros, e incluso los pueblos del estado se revelaban contra el poder abusivo de los se?ores, resisti?ndose en algunas ocasiones a reconocerles como tales y rendirles el homenaje y pleites?a que era norma en aquellos tiempos, como aconteci?, entre otros, con los Zarzuelas en J?rica, y formular reclamaciones distintas y demandas de incorporaci?n del estado a la Corona, la que di? lugar a la Real y Suprema sentencia dictada a favor y conforme a lo solicitado por J?rica, de 23 de octubre de 1.479, de incorporaci?n del estado.

Despu?s y siendo el se?or el conde de Real y Almenara, de la casa Villahermosa, por el a?o 1.758, tambi?n Tu?jar formula sus demandas, parte de las cuales se ver?n en la narraci?n de privilegios y otros derechos, hasta que el 20 de abril de 1.773, en que definitivamente se incorpor? el estado a la Corona, con reserva de determinados derechos dominicales a favor del duque de Villahermosa, quien agobiado por los continuos incidentes y cuestiones que surg?an con los vasallos, y despu?s de algunas entrevistas con representaciones de todos estos pueblos del vizcondado, se llev? a efecto definitivamente la cesi?n de los derechos dominicales, que el duque de Villahermosa sosten?a le correspond?an, cesi?n previa la relaci?n de lo que deb?a de pagar cada uno de los pueblos del vizcondado llevada a efecto el 11 de septiembre de 1.865, mediante convenio habido entre este pueblo y el mencionado duque de Villahermosa.

PRIVILEGIOS.

Despu?s de la reconquista el rey Don Jaime I dict? sus leyes y fueros, concediendo ciertas exenciones o privilegios a varios de los estados, entre otras los instituidos a favor de su hijo natural Jaime de J?rica (donaci?n confirmada despu?s de su ?ltimo testamento) con sus anexos de Chelva, Tu?jar, Dome?o, Sinarcas, Benag?ber, Calles y Loriguilla, por lo que se determin? que dicha donaci?n en feudo se transmitiera en l?nea directa descendente varonil y si se cortase ?sta, se incorporaran al que fuese rey de Arag?n y Valencia, declarando sea v?lido en todos los tiempos por nos y nuestros sucesores cualquiera, declarando y decretando que los lugares citados y los castillos de su tenencia con todas y cada una de sus alquerias, mas?as, casas, torres, fortalezas, edificios, t?rminos y territorios de los mismos y con los feudos de dominio directo y con los feudatarios, vasallos, soldados y propietarios, hombres o mujeres, tanto cristianos y jud?os como sarracenos, y con toda la jurisdicci?n civil y criminal alta y baja por mano y mis dominios y todos los dem?s singulares derechos y pertenencias, especificados superiormente son reales y tanto a ello como a todas sus tenencias los agregamos, a?adimos, unimos e incorporamos al Rey y su Corona, comprometiendo por s? y sus sucesores a no enajenarlos jam?s todos y parte de dichos bienes, ni enfeudarlos, alquilarlos, arrendarlos, lo que confirma con juramento hecho tocando los Evangelios, y si lo que no se espera por ?l algunos de sus sucesores se vendiese o enajenase o se dieran feudos o d? cualquier otra forma o derechos, sea nulo todo lo que se act?e, de ning?n valor en cuanto se oponga a lo prometido y jurado.

Tambi?n por el valor, hero?smo y lealtad de estos habitantes, se les concedi? el privilegio de no poder ser sojuzgados ni ellos ni sus familiares, criados y allegados sino con las mismas excepciones que los ricos hombres, caballeros e infanzones del reino de Valencia y por un Justicia general que en el reino de Valencia nombraba su Majestad para que conociese los pleitos y apelaciones de todos ellos, como pueblos sometidos al reino de Arag?n.

Tambi?n estaban en estos pueblos exentos del pago del derecho del peaje, montaje, mesuraje, almonedaje, peso, paso, pasaje, rebaje, carniceraje, herbaje, trabujase, mojarafuet, o de cualquier otro con cualquier nombre designado en todos los reinos, tierras y se?or?os del rey de Espa?a.

Privilegios concedidos adem?s del rey Don Jaime en Valencia, 14 de las calendas de diciembre de 1.260, ratificado por el rey Don Pedro IV, por privilegio dado en Daroca, 4 de las calendas de noviembre de 1.337, y confirmado por el rey Don Alonso en Murviedro, a 10 d?as del mes de noviembre del a?o 1.428.

OTROS DERECHOS

En virtud del reparto de bienes por el rey Don Jaime el Conquistador, expuesto en testamento otorgado ante D. Sim?n de San Fenicio el d?a 7 de las calendas, 3 de septiembre de 1.272, como ya se ha expresado, dej? a su hijo natural Jaime I de J?rica, entre otros, en concepto de feudo, los pueblos del Valle, anteriormente citados, con auto de donaci?n que pas? en la villa de J?rica, el 3 de septiembre de 1.255, y otro que hizo en Valencia en abril de 1.271, que se guarda en el archivo general de dicha ciudad, transmiti?ndose con sucesi?n hereditaria en l?nea recta varonil durante 114 a?os, en que fallecido el ?ltimo descendiente de esta rama, Juan Alonso, volviendo estos estados al patrimonio real, de acuerdo con lo dispuesto en el testamento de dicho rey Don Jaime I el Conquistador.

Tambi?n Jaime de J?rica, primero instituido en el testamento de Don Jaime I el Conquistador, que pas? ante D. Juan de Conca, notario, el 16 de agosto de 1.321, ratificando las donaciones y en las mismas condiciones lo dej? a su hijo Jaime II de J?rica, seg?n Escolano, libro octavo, cap?tulo 22, n?m. 1, con pacto de reversi?n en caso de agotarse la rama.

Extinguida as? la descendencia varonil y habi?ndole premuerto en acci?n de guerra habida contra los moros, al servicio del rey de Castilla en 1.262, el hermano m?s joven, Pedro de J?rica, no quedaron otros herederos por l?nea directa descendente, que las dos hijas del mismo. Ocupando despu?s el estado y actuando de tutora, curadora, usufructuaria y administradora del mismo Do?a Buenaventura de Arborea, en representaci?n de su hija mayor Do?a Beatriz como sucesora de su padre, seg?n testamento hecho en el Real del Rey situado en la rambla de Valencia el 2 de octubre de 1.371.

Ocupado as? el Estado y encontr?ndose al frente del mismo dicha Buenaventura de Arborea, el rey Pedro IV dispuso se otorgase, el 26 de abril de 1.370, la correspondiente carta puebla y que se expulsaran a los moros de este territorio, y en su lugar se instalaran en este pueblo 60 familias de cristianos, carta puebla que fue otorgada por dicha se?ora en el castillo de Eslida el martes, 7 d?as del mes de mayo de la Natividad de Nuestro Se?or, a?o 1.370.

Con los privilegios concedidos, la carta puebla otorgada y reparto de casas, tierras y dem?s entre los pobladores all? instalados, empez? a funcionar la comunidad en dicho lugar en su calidad de humildes vasallos bajo el se?or?o de dicha Buenaventura de Arborea e incorporado este estado a la Corona, conforme el testamento del rey Jaime I, Don Pedro IV, lo concedi? en feudo al infante D. Mart?n con todos sus anexos lugares y castillos y con auto que pas? ante D. Juan Conca el 6 de julio de 1.372, donaci?n que se hizo con pacto expreso que si D. Mart?n llegase a reinar, autom?ticamente quedasen estos estados incorporados a la Corona.

Lleg? a reinar el infante D. Mart?n, y con el Real Privilegio dado en Valencia el 11 de junio de 1.404, siguiendo la voluntad del rey su padre, quedaron estas villas incorporadas a la Corona a suplicaci?n de los brazos reales de Valencia y declar?, por privilegio dado el 11 de julio de 1.404, quer?a se comprendiese en el Fuero de Arag?n de 1.336 y tuviera fuerza de Fuero, confirmado adem?s por dicho rey.

No obstante, y a pesar de la donaci?n expresada, aparece despu?s por auto que pasan ante el notario D. Auxias Mart?nez, el 23 de diciembre de 1.385, el procurador del curador del se?or conde de Ampurias, se vendieron en esta villa y adem?s del cuartel de Chelva y Sinarcas sin autorizaci?n de la Corona y este instrumento de venta, adem?s de estar otorgado por personas ileg?timas, fue firmado en tiempos que estos bienes estaban en poder del infante D. Mart?n, a cuyo favor hizo donaci?n el rey Pedro IV, el 6 de junio de 1.372, seg?n se expresa, aparte de que esta venta efectuada por dicho curador a favor de D. Pedro Ladr?n de Vilanova, se?or de Manzanera, parece adolecer de t?tulo inv?lido, porque el que la enajen? no pod?a tener derecho a estos lugares cuando estaban transportados al infante D. Mart?n desde el a?o 1.372, con el pacto de reversi?n a la Corona, y constando de principio vicioso y t?tulo inv?lido es ineficaz la prescripci?n, a m?s de considerarse como bienes de realengo, impugn?ndose dicha venta por la v?a de J?rica, como cabeza del estado, con coadyuvancia del real fisco y haciendo la correspondiente declaraci?n a favor de la demanda de J?rica, por sentencia dictada el 23 de octubre de 1579, adem?s reput?ndose como v?nculo y mayorazgo perpetuo por falta de la descendencia en que se fundaba la reversi?n a la Corona, pues aunque estos estados estuvieron confiscados como consecuencia de la guerra entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Arag?n, ganados de nuevo e incorporados a Arag?n por D. Juan Alonso en 1.364 nuevamente por el rey Pedro IV hizo donaci?n de los mismos a dicho D. Juan Alonso de J?rica, con auto que pas? ante Jaime Conesa, secretario del rey y notario de la villa de Liria, el 29 de junio de 1.364, tomando posesi?n del mismo por auto que pas? ante Garc?a Mart?nez del Castellar el 19 de abril de 1.366, por las cl?usulas y condiciones que anteriormente constan de sucesi?n hereditaria dentro de la rama y reversi?n a la Corona en caso de acabarse ?sta, no pudiendo invocarse en estas y otras alternativas que ha sufrido el dominio de todos ellos, la prescripci?n por considerarse adem?s de bienes de mayorazgo, con mayor motivo el estar unidos a la Corona y considerados como de realengo.

Y aunque por el transcurso del tiempo y ocupado este estado por varios se?ores territoriales expresados anteriormente, despu?s de extinguida la rama descendente de Don Jaime I el Conquistador, parece por las protestas, reclamaciones y demandas de los pueblos denotase la existencia de abusos contra el derecho de los humildes vasallos, y que si fueron toleradas en el transcurso del tiempo por la sumisi?n e ignorancia de ?stos, despertando al poco tiempo del letargo en que se desenvolv?an. Esta r?plica tiene la satisfacci?n en la sentencia de J?rica anteriormente citada, en donde se declara que el privilegio de incorporaci?n es a favor del rey, el que si no puede ser perjudicado por el inter?s aislado de los pueblos, menos puede serlo el derecho de S.M. ni aun est? el de las villas, porque los pasados no pudieron perjudicar a los presentes y los venideros mayormente ignorando los derechos que ten?an por lo que al paso del tiempo y al calor de la evoluci?n habida durante tantos a?os fueron reaccionando los pueblos, saliendo en defensa de sus derechos, presentando su demanda en forma a partir del siglo XVII y XVIII, como se demuestra, entre otras, con la que acompa?ada de un brillante informe, autorizado por cinco notables doctores en derecho, Garcer?n Volado, Juan Bautista Llos?, Juan Bautista L?pez de Perona, Nicol?s Bas y Mart?n Bolia Ferrer, en Valencia, 24 de enero de 1.684, se present? por los consejos y vecinos de las villas de Chelva, Tu?jar, Sinarcas y lugares de Benag?ber, Calles, Loriguilla y Dome?o ante el Real Consejo de Castilla el 14 de marzo de 1.758, en demanda de incorporaci?n a la Corona de los pueblos que constitu?an el vizcondado, Llev?ndose a efecto ?sta en 20 de abril de 1.773, en que definitivamente son incorporados con reserva de determinados derechos a favor del conde del Real y de Almenara, de la casa del duque de Villahermosa.

Abundando los abusos que ven?an cometiendo, no s?lo por los se?ores territoriales prevali?ndose de su superior situaci?n social y cultural, sino tambi?n por sus arrendadores y procuradores en contra de los derechos que de los privilegios ya mentados se desprenden de la carta puebla y por otros que, hecho due?o del estado D. Juan Alfonso de J?rica por donaci?n del rey Pedro de Arag?n, ech? del mismo a los moros por sus cr?menes, excesos y maldades, estableciendo en su lugar a 100 pobladores y sus sucesores por todos los tiempos en este lugar y alquer?as de Benag?ber, con todos los bienes y derechos que constan en dicha carta de poblaci?n, que recibi? Garc?a Mart?nez del Castellar el 13 de febrero de 1.369, carta de poblaci?n que por mandato del rey Don Pedro de Arag?n de 23 de abril de 1.370 ya mencionada y despu?s fue reiterada siendo usufructuaria del estado como tutora y curadora de su hija Beatriz de J?rica D?. Buenaventura de Arborea, viuda del noble Pedro de J?rica, y que autoriz? el notario D. Francisco de Casares el 13 de mayo de 1.370 y por la que en la misma figuran establecidos para s? y sus sucesores, se les dan casas y caser?os, heredades, vi?as, huertas y tierras aradas y por arar, plantadas y por plantar, en regad?o y secano, con todas las hierbas para sus ganados, los montes, las maderas, la caza, las aguas y pesqueras del r?o de dicho lugar y sus t?rminos francas y para sus usos propios, carta de poblaci?n que tiene la consideraci?n de contrato oneroso con fuerza de cumplir por arrancar del mismo derechos y obligaciones fundamentales, adem?s que se otorg? con la expresa condici?n de contribuir los pobladores, con ciertas rentas y otras obligaciones, habi?ndose hecho por parte de los primitivos se?ores de la villa de Tu?jar donaci?n del t?rmino y tierras, hierbas y dem?s expresadas, y contenido en aquellas para dote de la poblaci?n y alimento de sus vasallos vecinos de la misma, que empezaron a poblarla, y sus sucesores debido como cosa propia y due?os, usar y aprovechar de todo ello seg?n les pareciese y fuese m?s conveniente por consideraci?n absoluta y calificaci?n de ser propia del com?n de vecinos. Ello no obstante las circunstancias y sometimiento de estos pobladores (f?ciles de comprender en aquellos tiempos) en relaci?n con sus se?ores territoriales impidi? el disfrute de todos sus derechos, y bien por la evoluci?n de la vida en el transcurso del tiempo y necesidades perentorias, hubo de accederse principalmente a la riqueza ganadera, base principal de la econom?a del pueblo; se se?al? en diferentes apeos o redondas entre los que figuran especialmente y seg?n las necesidades del momento el que empezando; desde el carril de las Roturas hasta las pe?as que hay a la vista de la ca?ada Nieva con ensanche en distintas ocasiones, entre otras el llevado a efecto por resoluci?n capitular de 7 de noviembre de 1.688, que partiendo de la casa del Plano de las Salinas, siguiendo la vereda hasta el paso de Benag?ber de all? al camino de Chelva a la Cruz del Carrillo o Chorros, siguiendo por el alto del cerro de la Fuente y el cerrito del Rey a los puntales de Andariel bajando por la pe?a de Hern?ndez a la cruz del primer paso del r?o, y desde all? siguiendo la mojonera de Gamonar y mojonera del Gualar de la Sazadilla y el camino Real abajo a la fuente del Vado de Moya y al atajo confrontando con el Gualar de Benag?ber, hasta llegar a dicha casa del Plano de las Salinas por donde empez?; resoluci?n capitular que constaba en los libros antiguos del municipio.

As? fueron desenvolvi?ndose en este orden sin protestar ni reclamaciones hasta que por nuevas necesidades, por aumento de la poblaci?n, seg?n acuerdo municipal de 12 de febrero de 1.746 y con tr?mite legal y necesario, se llev? a efecto nuevo apeo o ensanche del Gualar o Redonda, se?al?ndose al efecto los d?as 15 y 16 de dicho mes para realizarlo y el 17 se hizo p?blico en la forma acostumbrada, se?alando ?ste desde el tiro de la Piedra siguiendo la ceja al pino del moj?n, siguiendo desde all? a la casa de Vicente P?rez en el alto de la Talayuela, siguiendo la ceja hacia la Hoya del Campo de Tu?jar y de all? en l?nea recta al barranco Canales y continuando la mojonera del t?rmino por la Hoya Honda, de all? a la fuente Caliente y por la mas?a de Azagra, siguiendo el puntal arriba a la mojonera de Bercol?n a lo alto del cerro de la Campana, de all? atravesando el barranco Fuerte a la pe?a de la Carrasquilla, guiando v?a recta aguas vertientes de la Olmedilla y de la loma de las Grajas, siguiendo hasta la mojonera de los Terreros en vista a la Olmedilla y de all? al alto del Tollo y a la vista de la casa del Collado, siguiendo la ceja del Canjir?n y del Tollo por el estrecho, v?a recta a la senda que viene de las Blancas por el lado del cerro de la Cueva, siguiendo la otra senda hasta la vista de la Hoya Hermosa por donde divide el t?rmino de Sinarcas con el de Tu?jar hasta llegar al Gualar de Benag?ber, siguiendo por donde divide el t?rmino de Benag?ber con Tu?jar hasta llegar al t?rmino de Chelva, cuyos mojones divisorios sirvieron tambi?n por deslinde de la ampliaci?n de dicho Gualar.

As? efectuado nadie lo impugn?, hasta que el 21 de junio del a?o referido 1.746, Pedro Gabarda, arrendador, y con motivo de una monta que se hab?a ejecutado en el ganado de Antonio P?rez a cargo de Jos? Ca?ete su mayoral, formul? protesta que le fue denegada interponiendo el correspondiente recurso de alzada, admiti?ndose la apelaci?n en ambos efectos judicialmente y por auto de vista de 12 de diciembre del referido a?o, se declar? haber lugar a recurso admitiendo la apelaci?n, haci?ndolo saber al se?or territorial, el duque de Lecera, que se mostr? parte al referido Gabarda y al procurador s?ndico del pueblo D. Mart?n Gimeno en nombre de la Justicia, Consejo y regimiento del mismo, continuando el disfrute y posesi?n de estos productos hasta el presente, puesto que en alguna ocasi?n entraron a pasturar ganados forasteros, pero lo fue mediante convenio y autorizaci?n del Ayuntamiento en representaci?n de la municipalidad sin cesi?n del derecho de propiedad como a las generaciones presentes les consta, pudiendo citar como prueba los convenios habidos con el colindante de Titaguas ?ltimamente llevados a efecto, entre otros, en los a?os 1.916, 1.921 y 1.941.

Y esto con ser interesante no parece tanto como lo acaecido con motivo de la tramitaci?n de la apelaci?n instada por Pedro Gabarda ?ltimamente mencionado, en la que una de las partes, el duque de Lecera, se?or de la villa, que con ocasi?n de la defensa de su inter?s en el asunto de dicha apelaci?n introduce la petici?n de que se le mantenga en la posesi?n privativa de lo que se titula dehesas de Bercol?n, campo de las Herrer?as, campo Cerrado, Olmedilla y Gamonar con entradas y salidas de los Montes Blancos, petici?n que fue impugnada por la representaci?n del pueblo por no afectar al asunto que se le instaba ni reconoc?rsele el derecho de propiedad de las mismas.

Resulta, pues, que de las cinco dehesas cuyo reconocimiento solicita, dos qued? aclarado estaban en el t?rmino de Sinarcas. Gamonar y Olmedilla son menos importantes por disfrutarlas el pueblo ininterrumpidamente. Pero lo que s? se estima de suma importancia y m?ximo inter?s es Bercol?n, pues de un rento que en aquel entonces constaba con una casa con 200 caizadas de labor, dos corrales o te?adas y un pajar, actualmente tiene agregados una gran extensi?n de terreno monte de gran valor econ?mico.

Como no solamente en este sector pueden haberse agregado grandes extensiones de terreno, principalmente monte, sus tra?das del patrimonio municipal, y que es cosa sabida en la localidad existen otras tambi?n de igual modo, bien puede merecer la pena el que se averig?e por qui?n y cu?ndo se efectuaron las cesiones de estas extensiones del patrimonio local, precio dado por ellos y cuanto con la transmisi?n de dominio de las mismas pueda tener inter?s o relaci?n.

Para la defensa de los derechos que se dimanen de la restituci?n de todo ello, no se considera pueda ser un obst?culo el transcurso de mucho tiempo por la prescripci?n por ello con los privilegios, donaciones y derechos de la carta puebla ya rese?ados, aparte de resoluciones habidas que se deben conservar en los archivos oficiales, pueda interrumpirla si se invocara. Aparte existe la cesi?n de los derechos dominicales y otros a favor del pueblo en 1.865, mencionados, seg?n convenio con el duque de Villahermosa.

Tambi?n, y continuando en la exposici?n de derechos de com?n de vecinos, existe recurso de queja elevado al rey Don Carlos y tramitado por su Real Consejo con intervenci?n del fiscal, por decreto que proveyeron en 17 de mayo de 1.755 contra el proceder de los alcaldes mayores de Chelva, como cabeza de partido; primero, D. Tom?s Boigues, y despu?s, D. Jaime de Covadeyios, que lo reemplaz?, en funciones de subdelegado de montes, por la cesi?n abusiva de licencia a vecinos y forasteros para la corta de maderas cuadradas y redondas, por lo que el monte qued? talado, incluso diferentes arboles que exist?an reservados para las necesidades de los vecinos, en las partidas del barranco de Canales y la Redonda, impidiendo al propio tiempo el desmonte y cultivo de las tierras, que por la fundaci?n del lugar estaban designados para su privado y entero aprovechamiento. Y como el cap?tulo tercero de la Real Instrucci?n de Montes encarga a los justicias de los pueblos de seguir y sentenciar las causas que se siguieran, a los contraventores de los reales decretos y ?rdenes sobre infracciones de montes y plant?os, se declara a la vez la competencia del Justicia de Tu?jar, para conocer de todo ello, cuando la pena no exceda de 20 ducados, con el cese en sus funciones en estos montes de los alcaldes mayores de Chelva. Como caso de los abusos se?alados con la ocasi?n de expedici?n de licencias para la extracci?n de productos forestales de estos montes por los se?ores alcaldes mayores antes mencionados, pueden citarse Antonio Herrero, vecino de Titaguas, para la corta de todo g?nero de monte, rama de carrasca y madera.

Existen en archivos oficiales otros documentos con resoluciones que confirman los derechos de la villa, escritos en idiomas que hay que traducir y que por ello y el volumen de los mismos rebasan los l?mites de esta peque?a referencia, y que son m?s bien apropiados para un m?s completo estudio de la cuesti?n.

INCIDENTES

En 1.327, seg?n Zurita. libro VI, cap?tulo 74, muerto Don Jaime de J?rica, su viuda, D?. Beatriz de Lloria, apoder?ndose de todos sus estados por su dote durante su viudez y favorecida con el testamento de su marido, hizo oposici?n a su hijo Jaime, quien por la fuerza de las armas tom? los castillos de Chelva y Tu?jar por consejo y ayuda del infante D. Alonso, interesando del procurador general que ten?a el gobierno del reino de Valencia, que ninguna petici?n de D?. Beatriz se atendiera. Por ello, puso sobre las armas todo el reino, pretendiendo D. Jaime ir a la conquista de J?rica, de Eslida y dem?s lugares del estado, con un ej?rcito que reuni? con ayuda del infante D. Alonso, adem?s de los vasallos de Chelva y Tu?jar.

En tiempos de Don Carlos V, con motivo del movimiento de las German?as y solicitando el rey gentes de Valencia para las guerras que sosten?an con otros reyes y otras cargas, pareciendo que los caballeros quedaban libres, para que las cargas fueran m?s equitativas se distribuy? el reparto por parroquias. La nobleza, faltando la lealtad que deb?a a su rey con pretextos distintos, se agermanaron y el vizcondado fu? uno de los pocos que permaneci? leal al rey.

Encontr?banse por entonces los de Alpuente y sus lugares con grandes pleitos con el vizconde atribuy?ndole al mismo haberles usurpado parte de su t?rmino; vali?ndose de las circunstancias se reunieron todos aquellos lugares en San Juan de la Yesa, con auto recibido por un tal Gilbert formaron la german?a e hicieron capit?n a un tal Romeu, que luego se apoder? del castillo de Alpuente por la fuerza.

Escribieron los de Alpuente una carta al vizconde d?ndole 10 d?as de plazo para restituir las tierras que ten?an usurpadas y en caso contrario en nombre del rey y de las German?as se tomar?an la justicia por su mano. Respondi? el se?or territorial que entend?a no tener cosa que no fuese suya, m?xime que esta pretensi?n se estaba averiguando por tr?mites de justicia en la Real Audiencia y all? se ver?a el derecho de cada parte.

Vista dicha contestaci?n se pusieron ?n armas los de Alpuente, Aras, La Yesa y Titaguas y ayudados por los agermanados y bandera de Liria, con 350 hombres se personaron en el lugar de la contienda y asentaron mojones por los sitios que les pareci?.

Para mayor pesar del vizconde convencieron a los de Tu?jar para que se agermanasen y volviesen contra su se?or, y aunque hasta aqu? ven?a tolerando, eso no lo pudo disimular; se person? en Tu?jar y prendi? a un tal Tejedor que lo era de oficio, y que hac?a cabeza entre los agermanados de esta villa, el 7 de agosto de 1.520 lo mand? ahorcar cabeza abajo como revolvedor de sus estados, escap?ndose los dem?s compa?eros; yendo por los montes fueron a guarecerse a Alpuente, en donde participaron lo sucedido, por lo que un tal Carlos Romeu, capit?n de los agermanados de dicha villa, y un tal Montalb?n, capit?n de los de Tu?jar, bajaron a Valencia con grandes clamores a quejarse a los Trece de las German?as.

Airados todos los agermanados, convocaron a todos los del Reino, formando un ej?rcito cuya primera haza?a fu? el ir a la plaza de Calatrava, a la casa del vizconde, y apoder?ndose de todos los papeles, t?tulos y privilegios de todos sus estados los quemaron en medio de la plaza. Al d?a siguiente un ej?rcito de 2.000 infantes y banderas desplegadas y gran estruendo salieron para Chelva junt?ndoseles en el camino los de Liria, Alpuente, La Yesa, Titaguas, Aras y otros muchos m?s que reunieron unos 4.000 agermanados y sin poderlos disuadir las autoridades de Valencia, que enviaron tras ellos dos jurados. El gobernador de Valencia envi? jueces, porteros, trompetas y verdugos para que en todos los caminos repasasen en los arrojamientos que emprend?an, ya rog?ndoles; ya con propuestas distintas; pero nada bast? para atajar los pasos de lo que se propon?an. Y as? llegaron a Chelva y fu? tanta la gente que se reuni? y tan amotinados estaban que los que hab?an enviado desde la ciudad para atajarles hubieron de retirarse a la iglesia y a?n les parec?a que no estaban seguros; asaltaron y saquearon el castillo y la sala de la villa as? como tambi?n muchas casas de las que consideraban m?s allegadas, cometi?ndose toda clase de des?rdenes pasaron a Tu?jar y quemaron la casa del vizconde y otras de sus vasallos m?s adictos, continuando los des?rdenes y desde aqu? marcharon a Dome?o echando a tierra un fuerte y prodigioso castillo de homenaje.

Plantaron en las puertas del castillo de Chelva y de todos los castillos las armas del rey, entregando las llaves en nombre de S.M. a los que envi? el gobernador, mediante acto p?blico y de su autoridad en el nombre del rey las entreg? a un tal Calder?n, el 13 de agosto qued? todo libre y el 14 entraron en Valencia con ramos de olivo, en se?al de victoria ganada, dando vueltas por todas las calles y dando voces.

Ya m?s apaciguados y viendo los m?s allegados y paniaguados del vizconde el cariz que tomaba esta cuesti?n se juntaron los m?s esforzados y lo trasladaron a la villa de Manzanera del mismo estado y all? permanecieron en su guarda y defensa hasta que por la acci?n del tiempo pas? el torbellino.

Tambi?n el 13 de abril de 1.707, con ocasi?n de ir el verdugo a Chelva para ejecutar al Miguelete, sabedores los compa?eros del reo de ello, les salieron al camino, peg?ndole tan gran paliza que qued? imposibilitado para realizar su cometido. Perseguidos con sa?a los agresores por las autoridades, el 23 de julio de dicho a?o fueron capturados en la rambla de Patraix (Valencia) siendo ejecutados 12 de ellos entre los que parece hab?a alg?n complicado de Tu?jar.

En 1.479, reinando Don Fernando II, siendo el titular del vizcondado, y del valle de Manzanera D. Jaime de Pall?s, vi?se acometido por D. Giner de Urrea, vizconde de Viota, quien al frente de algunas tropas de a caballo entr? por Chelva, apoder?ndose de la poblaci?n y prendiendo a Jaime de Pall?s y a su mujer la vizcondesa D?. Cecilia de Ari?o, a su hermano Baltasar y a su hijo Pedro y toda la familia, apoder?ndose igualmente de todos los castillos y lugares del vizcondado, fundado en que exist?a mayor derecho a su hijo Roger que se titulaba vizconde de Villanueva y se?or de las villas y lugares de este vizcondado.

Noticiosos en Valencia del suceso sali? el gobernador D. Luis de Cabanillas acompa?ado de Luis Ferrer su lugarteniente, agreg?ndose las fuerzas del gobernador de Arag?n Don Juan Fern?ndez de Heredia, enviado por el rey para proceder contra el conde de Viota y capitanes de sus huestes. El gobernador de Valencia se apoder? r?pidamente del vizconde de la Viota dando libertad a los detenidos por ?ste.

Por esta ?poca menudearon las querellas y pleitos contra las diferentes ramas de las familias de los se?ores territoriales, que discut?an diferentes derechos sobre este estado, y eso unido a los movimientos subversivos que se han mencionado anteriormente, parece que debieron influir bastante en el ?nimo y proceder de los humildes vasallos, quienes cambiando el clima en que se desenvolv?an y a partir del siglo XVI se aprestaron a defender en forma, parte de sus derechos, en contra de los dominicales y otros invocados por los se?ores territoriales y otras personas al servicio de los mismos.

Revertido este estado a la Corona definitivamente el 20 de abril de 1.773 con reserva de determinados derechos dominicales a favor del se?or territorial, abolidos los se?or?os a principios del siglo XIX despu?s, y diferentes cuestiones y pleitos surgidos entre los mismos familiares de diferentes ramas, que se hab?an considerado con derecho dentro del mismo; aparte los pueblos y se?ores territoriales a los que ya los humildes vasallos, de alg?n tiempo a esta parte, no les guardaban la pleites?a debida y se les rebelaban, resisti?ndose al pago de determinados derechos dominicales, parece ser que continuas luchas habidas influyeron en el ambiente creado, y tanto los se?ores territoriales como los mismos pueblos, cansados de este estado de cosas, mostraron deseos de soluciones m?s o menos armoniosas, y por lo visto ya el 31 de diciembre de 1.827, entre los pueblos de este vizcondado y el duque de Villahermosa se llev? a efecto un pacto o concordia amigable, en el que entre otras cl?usulas parece por parte del se?or territorial ya citado, sostuvo bastante inter?s en recabar sus derechos sobre el sobrante de hierbas de las dehesas y montes despu?s de pasturar los ganados de los vecinos, de acuerdo con las concesiones hechas en la carta puebla que se llev? a efecto en la instalaci?n primitiva de las 60 familias de cristianos y otros, insistiendo una vez m?s y protestando de la usurpaci?n de grandes extensiones de terrenos montes por particulares, o bien por concesiones o tolerancias de los ayuntamientos, ya por circunstancias desfavorables para los se?ores territoriales del vizcondado, ensanchando los l?mites de ciertos terrenos y encargando a las autoridades correspondientes cortaran o evitaran estos abusos.

Despu?s mediaron varias propuestas para la cesi?n definitiva de los derechos dominicales de estos se?ores territoriales del vizcondado, haciendo el duque de Villahermosa, el 2 de agosto de 1.853, propuestas para dicha cesi?n; continuando entre los pueblos y el se?or ?stas, muy laboriosas cada parte desde el punto de vista de su inter?s, hasta que definitivamente, el 26 de enero de 1.865, se convino la cesi?n asign?ndose a cada pueblo la cantidad que hab?a de pagar, para abono de los 340.000 reales se?alados al efecto, correspondiendo a Tu?jar abonar 52.000 reales.

En estas cantidades figuraban los derechos de cena y percha que desde muchos a?os antes no los pagaban los pueblos, condonando varias cantidades a ?stos.

Y con esos 52.000 reales se lleva a efecto el convenio y entra en posesi?n definitiva con plenitud de derechos la villa y en el disfrute de montes y dem?s del patrimonio municipal, si bien contin?a sin resolver o aclararse, las supuestas usurpaciones de terreno monte, ya por muchos conocidos, aunque el Ayuntamiento en fecha ya reciente, parece que all? por el a?o 1.920, defendi? el derecho del pueblo en contra de una pretendida usurpaci?n de terreno monte y corte de pinos, por D. Mariano L?pez (alias el cura Calzones), el que adem?s de pagar fuerte multa, se le proces? y tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados. Ello pod?a servir de ejemplo.


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