Martes, 28 de noviembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 9:13
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Los arrojados madereros del Turia

ImagenGrabado antiguo mostrando una maderada conducida r?o abajo.


Durante cinco siglos al menos, gentes de Chelva y de la serran?a valenciana conduc?an, en una arriesgada traves?a, r?o abajo, los ?rboles cortados hasta la ciudad de Valencia

F. HERRERO/

E ran gente bragada. Ten?an que serlo. Ustedes lo han visto en el cine... Pero aqu?, en el r?o Turia, tambi?n unos hombres arrojados ?montaban? sobre pesados, resbaladizos y peligrosos troncos cortados que flotaban sobre el r?o y los dirig?an aguas abajo, hasta Valencia, sorteando los obst?culos del curso fluvial, con palos y ganchos como toda ayuda a su pericia.

Del valor de estos hombres ?en otro cap?tulo de sus peripecias?, da cuenta el senador, novelista y periodista valenciano de mediados del siglo XIX, Joaqu?n Pardo de la Casta, nacido en Chelva, que en una cr?nica destaca como los madereros de Chelva ?de donde proced?an por tradici?n la mayor?a de los dedicados a ese arriesgado oficio? ?se batieron con hero?smo contra las ?guilas francesas en el sitio de Zaragoza?. Efectivamente est? constatado que madereros de Chelva formaron un batall?n de fusileros durante la Guerra de la Independencia.

El p?rrafo corresponde a una cr?nica donde Pardo relata la exhibici?n que los madereros efectuaron en Aranjuez donde se hallaba la reina Isabel II y su corte: ?Los madereros ?escribe? ejecutaron las maniobras de su oficio con presteza y habilidad y construyeron un puente movedizo, pero seguro, por el cual su majestad, seguida de sus aristocr?ticas damas, cruz? el r?o?...

Espect?culo impresionante
Volviendo a sus tareas originales, deb?a ser un espect?culo impresionante ver bajar por el r?o un caudal de troncos que pod?a ser enorme. Dice Vicente Vidal Corella en una cr?nica publicada en LAS PROVINCIAS: ?La conducci?n de la madera por el r?o Turia era efectuada por un ej?rcito de madereros, generalmente de la villa de Chelva, en la serran?a valenciana, donde eran contratados por su antigua fama y destreza en la conducci?n de las peanas. Conducci?n que nunca ocupaba menos de un centenar de hombres, llegando a veces a triplicarse?.

Si Vidal Corella cifra ?peanas? conducidas por 100 a 300 hombres, multipliquen e imaginen el cuantioso n?mero de troncos que pod?an componerlas y el espect?culo que ofrec?an. Vidal no duda en decir que ?constitu?a uno de los mayores espect?culos de la ?poca?.

?Hasta el punto ?dice? que cuando en el siglo XVI la ciudad urbaniz? el caudal del r?o, construyendo los pretiles, no s?lo como defensa de la ciudad, sino tambi?n como paseo, instal? en el de la Pechina, cerca del azud de la acequia de Robella, un largo banco de piedra donde tomaban asiento los representantes de la Junta de Muros y Valladares ?instituci?n creada en 1251 para la construcci?n y conservaci?n de obras p?blicas? para inspeccionar, y disfrutar, el paso de las peanas de madera conducidas a flote por el agua por aquel valeroso ej?rcito de madereros.??

?La terra del gancho?

Cuando la ?peana? era m?s voluminosa de los habitual se acud?a a la busca de gentes de Ademuz y Cofrentes, eso, dice Vidal, que no cita, sin embargo, a otros que tambi?n faenaban con los troncos. Me refiero a los ?rusaf?es? ?a m? me gusta llamar as? a los nacidos en mi barrio, Ruzafa, rememorando el gentilicio ?rabe de los fundadores del lugar, los musulmanes valencianos, especialmente cuando hablo en valenciano?, que cuando las ?peanas? llegaban ya cerca del n?cleo urbano de Valencia se un?an a ella como una especie de ?pr?cticos? del curso final del r?o. A mi me lo contaba mi abuelo y a ?l supongo que el suyo, hasta remontarnos a alguien de la familia que lo vio o, incluso, particip? en el transporte de troncos..., que eso no lo s?.

Juan-Luis Corb?n en su libro Ruzafa. La bien plantada da una explicaci?n ?entre otras que tambi?n cita? a la definici?n de Ruzafa como ?la terra del gancho?. Dice Corb?n que tal nombre se debe a que ?con ganchos se sujetaban los maderos que ven?an por el r?o?. Y recuerda que ?entre los atributos que ostentan los acequieros mayores a guisa de bast?n, llevan estos en el extremo del palo un gancho?.

Primera ordenanza en 1397

Vuelvo a la cr?nica de Vidal Corella que dice que ?desde remotas fechas y por el curso que llevaban las aguas del r?o, navegaba un ej?rcito acu?tico conductor de la madera que, procedente de lejanos pinares, llegaba a la ciudad de Valencia, como se?ala una deliberaci?n de 1397, por la que se ordena que ?la fusta de pi que sol ecer duyta per laygua del riu Guadalabiar sia treta per la rambla desus lo pont del Temple?. Esto es, que las autoridades valencianas de aquella ?poca ordenaban que la madera llegada por el r?o deb?a ser depositada junto al puente del Real, en la rambla que formaba frente al edificio del Temple?.

?Las leyes forales obligaban a los interesados por cuya cuenta bajaban a Valencia la madera por el r?o, que luego que ?sta llegaba se pusiese a secar fuera de las barbacanas, de manera que ?stas mediasen entre la madera y el r?o, ?y ass? la apilavan entre los portales Nuevo y de Serranos o entre el de Serranos y el de la Trinidad, otros en la Alameda, que no estava cultivada, o el Llano de la Zaid?a, por lo cual aunque el r?o viniese crecido y furioso, los maderos quedavan assegurados y no eran de perjuicio a las barbacanas y a los puentes.??

En 1830, el intendente corregidor de Valencia orden? que la madera no pod?a ya ser almacenada en el r?o y ten?a que transportarse por sus due?os a las propiedades particulares. Pero ?dice Vidal? las maderadas todav?a llegaron por el r?o hasta bastante tiempo despu?s y cita un peri?dico del 10 de febrero 1867 que informa de que ?la remesa de maderas que peri?dicamente abastece nuestro mercado, acaba de llegar a las puertas de la capital y los maderos se apilan delante del puente Nuevo?.

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