Domingo, 26 de noviembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 12:39
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Hace tiempo que el agua del Turia, no llega al mar en Valencia, las acequias y el nuevo cauce, dispersan el corto caudal por muchos rincones del contorno.

El viejo lecho, donde se encontraba el puerto de las barcas, junto a Serranos es ahora un jard?n.

Imagen Exposici?n de la maqueta del arquitecto Ricardo Bofill en la Lonja. Valencia

Treinta a?os del cauce m?s verde

Las tres d?cadas pasadas desde la cesi?n del jard?n del Turia a Valencia han servido para transformar un barrizal repleto de escombros y ca?averales en el jard?n m?s singular de la ciudad


Los necesarios t?neles de las marginales

Si algo permite el acceso f?cil y sencillo al jard?n del Turia es la construcci?n de t?neles en ambos lados de las marginales, que eliminan buena parte del tr?fico rodado en superficie. Desde los a?os 90, esta ha sido la estrategia del Ayuntamiento, sobre todo en aquellos lugares donde hay cruces con los puentes.

Los t?neles de Men?ndez Pidal, paseo de la Pechina y el llamado del IVAM se encuadran en esta intenci?n. Problemas no han faltado, como la aparici?n en este ?ltimo paso inferior de restos de la muralla cristiana, que estuvieron a punto de dar al traste con esta obra, vinculada al puente de las Artes. Tambi?n result? accidentado el de la Pechina, que al final se resolvi? uniendo dos t?neles para evitar las fuertes protestas vecinales.

Al puerto se llegar? por un jard?n

La ansiada conexi?n del viejo cauce con la futura marina de ocio ha tenido una aliada inestimable con la designaci?n de Valencia como sede de la Copa Am?rica

En el arranque del siglo queda todav?a la gran ambici?n, la de caminar tranquilamente entre setos y ?rboles para toparse con el mar. El concurso de ideas de la marina del puerto dira c?mo se har? ese sue?o y los promotores del barrio del Grao aportar?n el cu?ndo, en lo que se considera el gran remate del viejo cauce.

PACO MORENO/ VALENCIA


De la mano del gran evento n?utico que ha transformado el puerto para siempre, tambi?n llegar? la culminaci?n del sue?o de muchos, Bofill por ejemplo, que en su maqueta hab?a dispuesto un bulevar que desembocada en la orilla de la d?rsena.

Ahora es tambi?n el momento de los arquitectos, 135 para ser m?s exactos. Es el n?mero que se ha presentado al concurso de ideas, una iniciativa del Consorcio Valencia 2007 para decidir qu? hacer con los espacios ganados para la Copa Am?rica una vez se vayan los equipos a otras aguas.

La alcaldesa Rita Barber?, despu?s de un fallido intento en solitario por parte del Ayuntamiento, incluy? el nuevo barrio del Grao y los ?ltimos tramos del viejo cauce en el concurso de la marina. El n?mero de viviendas no cambiar? ni un espacio afectar? a otro, salvo para darles sentido, como un itinerario que acabar? en la nueva zona de expansi?n de la ciudad.

Barrios a ambos lados
Al otro lado del barrio del Grao, varias empresas ya han empezado la urbanizaci?n de lo que se conoce como bulevar de las Moreras. Se trata de la conexi?n entre Nazaret y la Ciudad de las Artes, donde la gran transici?n ser?n las tres torres dise?adas por Santiago Calatrava y que siguen a la espera de ofertas que deseen hacerse cargo de los que ser?n edificios m?s altos de Espa?a.

Todav?a es pronto para definir el itinerario, aunque de momento ya se ha descontaminado una amplia franja de terrenos, tambi?n afectados por los vertidos industriales durante d?cadas. Las m?quinas trabajan ahora justo en la desembocadura, entre el puente de Astilleros y el puerto, junto a Uni?n Naval.

Esta empresa forma parte del proyecto del Consorcio para la marina. La intenci?n es que su traslado, una vez acabe la concesi?n, sirva para facilitar el espacio de la conexi?n entre el cauce y el puerto.

Los proyectos pendientes en el cauce no acaban en la conexi?n con el mar. En la zona monumental, entre las torres de Serranos y el Museo de Bellas Artes, la mayor parte de los tramos tienen una urbanizaci?n provisional, con campos de f?tbol de tierra y simples praderas de c?sped, debido al retraso en el ajardinamiento definitivo.

De la parte m?s cercana al Museo de San P?o V se encarga la concejal?a de Cultura, debido a que la intenci?n es crear un jard?n de esculturas, todav?a sin presupuesto. Sobre los campos de f?tbol, la alcaldesa coment? hace poco su intenci?n de colocar c?sped artificial.

Imagen

Valencia

Cuando los Reyes regalarona Valencia su r?o

Hace 30 a?os, don Juan Carlos firm? en Valencia el decreto de donaci?n a la ciudad del viejo cauce del Turia
F. P. PUCHE

Todav?a se llamaba plaza del Caudillo y ten?a plantada la estatua ecuestre del dictador. Pero los Reyes se asomaron al balc?n principal del Ayuntamiento, acompa?ados del alcalde, Miguel Ram?n Izquierdo, y miles de valencianos les aclamaron. Por encima de las dudas, hab?a esperanza; por encima de los temores y recelos, la libertad estaba llamando a la puerta y se estaba haciendo posible una Espa?a en la que tuvieran cabida todas las ideas capaces de respetarse en paz. Y fue entonces cuando el rey, en el curso de su parlamento ante los valencianos, dijo: ?Es para mi una gran satisfacci?n comunicaros que, de ahora en adelante, las tierras del viejo cauce del Turia ser?n patrimonio de Valencia?.

Tras la muerte de Franco, en noviembre de 1975, este era el primer viaje oficial de don Juan Carlos a Valencia. Unas semanas antes hab?a estado en la Ford, para inaugurar la nueva planta de fabricaci?n de coches. En el balc?n del Ayuntamiento, en respuesta al discurso de bienvenida del alcalde, Miguel Ram?n Izquierdo, el monarca hizo un anuncio trascendental destinado a cambiar la orientaci?n y el paisaje de la ciudad de Valencia para siempre. Porque Valencia, ciudad con dos r?os, pod?a destinar el viejo cauce, ahora, a cumplir su sue?o de convertirlo en parque.

El editorial de LAS PROVINCIAS del 1 de diciembre de 1976 fue inequ?voco: ?De esta manera, sin protocolo, empieza para Valencia la dif?cil tarea de administrar, y de administrar bien, el destino del viejo cauce del Turia?. Era una alusi?n directa al dilema del momento: porque los ciudadanos, encabezados por nuestro peri?dico, reclamaban la conversi?n del Turia en parque; y los dict?menes oficiales, sin embargo, todav?a hac?an previsi?n de que la autopista de Madrid entrara por el viejo r?o hasta encontrarse con la del Mediterr?neo a la altura del actual Parque Oceanogr?fico.

Un buen uso
LAS PROVINCIAS, que llevaba varios a?os reclamando ese cambio de destino, ve?a m?s cerca el sue?o. Y saludaba, con prudente alegr?a, unas palabras de advertencia que el Rey hab?a situado en su discurso tras anunciar la concesi?n: ?Estoy seguro de que la ciudad sabr? ponerlas (las tierras del cauce) al mejor uso, para beneficiar a todos los valencianos?.

El 1 de diciembre, en Gobierno Civil, se celebr? un acto solemne en el que el Rey firm? el decreto de donaci?n a la ciudad del viejo cauce del Turia. Con la anuencia de Adolfo Su?rez, presidente del Gobierno, dos valencianos lo hab?an preparado todo junto con el alcalde: Federico Tr?nor, subsecretario de Hacienda, y Fernando Abril Martorell, ministro de Agricultura. Eduardo Carriles, ministro de Hacienda, se vino a Valencia a bordo de un ?Mystere?, con el decreto bajo el brazo, y el Rey lo firm? solemnemente.

Todav?a hubo complejas reticencias. El alcalde lleg? a proponerlas y LAS PROVINCIAS las expres? durante el viaje mismo de los Reyes. Parec?a un desaire, pero era preciso decir que faltaba suelo, que el Ministerio de Hacienda se hab?a reservado parcelas sustanciales de una zona, mal catalogada, que sin ser huerta del t?rmino de la ciudad, tampoco estaba claro que fueran cauce estricto del r?o. Esos terrenos de nadie, zona de aluvi?n del Turia, pasaron con el tiempo a ser tambi?n de la ciudad. Y son ahora nada menos que el solar de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, probablemente una de las parcelas de tierra m?s valiosas de Espa?a.

Todo empez? con un libro
El deseo de Valencia de convertir el viejo cauce del Turia en un parque empieza con la edici?n facsimil, en los talleres de LAS PROVINCIAS, del libro ?Murs i Valls?, la instituci?n foral que se hab?a ocupado de los puentes, valladares y pretiles del r?o. El afecto por un viejo libro se convirti? en operativa campa?a del peri?dico por alterar la historia prevista: de ah?, del empe?o editorial del diario decano de Valencia, nace el impulso c?vico que llev? a pedir que el Turia fuera verde. La Transici?n valenciana, la demanda de democracia y libertad, en nuestra ciudad, se ti?? de verde: una forma de rechazar el franquismo fue pedir el parque. Y el Ayuntamiento de Miguel Ram?n Izquierdo tuvo que seguir la pauta del clamor popular.

Tuvieron que pasar muchos a?os hasta que el Turia se convirtiera por entero en parque. Treinta a?os despu?s todav?a sigue la transformaci?n en algunos puntos. Hasta 1985 no dej? de pasar agua bajo los puentes, aunque fueran aguas fecales de alcantarillado. Pero el esfuerzo no ha sido bald?o: el eje verde del r?o Turia es hoy sustancial para la nueva Valencia.
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