Viernes, 24 de noviembre de 2006
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La corte virreinal del Reino de Valencia

DANIEL SALA

Magn?fica la exposici?n y tambi?n la publicaci?n del estudio sobre los planos del Palacio Real, editado por el Ayuntamiento de Valencia e impreso por Rotodomenech, que es lo que realmente queda despu?s de la misma. Y si a ello a?adimos los tambi?n recientes hallazgos de los frescos de Pablo de San Leocadio en el ?bside de la Catedral de Valencia, ciertamente nos lleva a replantearnos el papel desempe?ado por nuestra ciudad en aquellos momentos del tr?nsito de la cultura bajomedieval al mundo renacentista.

Traslad?monos a los tiempos en que el Palacio del Real se convirti? en el centro neur?lgico del reino de Valencia con la reina Germana de Foix y su esposo, Fernando de Arag?n, duque de Calabria. El desconocimiento y controversia que siempre ha habido sobre la reina Germana, quiz? s?lo conocida por haber estado casado con el rey Fernando el Cat?lico y la dura represi?n llevada a cabo contra las German?as, es lo que nos lleva a dedicar unas p?ginas a aquella Valencia del quinientos cuando, despu?s de enviudar de su segundo esposo, el marqu?s de Brandemburgo, cas? con el culto duque de Calabria.

Fue Germana una mujer de su tiempo, criada en la corte francesa de Luis XII y Ana de Breta?a, con una educaci?n que la familiariz? con un mundo renacentista de fuertes v?nculos italianos. Amiga del lujo, del baile, de la buena mesa, de los vestidos y joyas as? como de los cosm?ticos y perfumes; pero, tambi?n gustaba de la conversaci?n ingeniosa y espiritual.

Ambiente cortesano
Con este bagaje cultural, ayud? a crear un ambiente cortesano en la Valencia del XVI ya que, mientras la corte imperial de Carlos V, nieto de su primer esposo, era una corte itinerante, aqu? en Valencia, bajo los auspicios de la ?ltima reina de Arag?n, se creo una corte estable al modo de las italianas de aquella ?poca; una corte de damas y caballeros donde la poes?a, el humanismo, la diversi?n, dieron tinte cultural hasta que los conflictos pol?ticos y religiosos acabaran con ella. De esta forma, la corte virreinal enlaz? con otras cortes europeas y situ? a Valencia en la ?rbita cultural de su tiempo.

Fernando de Arag?n, hijo del rey Federico III de N?poles, fue testigo de la confrontaci?n hispano-francesa por el dominio de Italia. Tras los ?xitos del Gran Capit?n en N?poles, fue tra?do a la Pen?nsula en 1503 y confinado en el castillo de X?tiva, de cuya prisi?n le liber? en 1523 el Emperador por su fidelidad, ya que los agermanados le hab?an ofrecido liderar su causa. El mismo Carlos I facilit? su boda con la reina Germana, entrando ambos en Valencia como virreyes el 28 noviembre de 1526 por la puerta de San Vicente hacia la Catedral, donde juraron su cargo.

La culta personalidad de ambos esposos hizo de aquella residencia una de las m?s ricas de Espa?a. Las expresiones de admiraci?n que el alem?n Jer?nimo M?nzer le dedicara en su visita de 1494, hablando de la belleza de sus jardines, alc?zar y numeros?simas estancias, se quedaban cortas ante las reformas y cambios introducidos por los nuevos residentes.

Mas, ?qu? otros personajes poblaban y animaban aquellas estancias y jardines? Muerta la destronada reina de N?poles, Isabel de Balzo, madre del duque de Calabria, llegaron las infantas Julia e Isabel y, con ellas, Marcia Falconi, que hab?a criado al duque y sus hermanos, Beatriz de Rufelli, Joana Calva, Joanella de Penya y otras damas que hab?an servido a la difunta reina Isabel. Estas, aunque no tuvieran una gran influencia en la corte, representaban con su lengua y costumbres una influencia forastera.

Pero, dejando aparte aquellos que por su cargo oficial ten?an m?s o menos acceso al palacio, hay que recalcar que uno de los m?s representativos fue, sin duda alguna, don Luis Mil?n. De ilustre cuna, destacaba por sus habilidades musicales que le llevaron al servicio del rey Juan III de Portugal, quien le nombr? gentilhombre de su corte. Vuelto a su tierra, gustaba recordar las cosas lusitanas y animaba con su presencia e ingenio las frecuentes fiestas con barniz cultural que siempre gozaron de la simpat?a del culto duque, como demuestra el amor que siempre tuvo hacia sus libros que le acompa?aron en su azarosa vida. La visita que Claude de Bronseval le hiciera en 1532 lo testimonia: ?... el virrey que estaba entonces en su estudio lo recibi? con cortes?a. Hab?a all? m?s de doscientos vol?menes, pues era extraordinariamente amante de la literatura...?.

Con el tiempo, esta excepcional biblioteca de c?dices pasar?a a propiedad, con todos sus bienes, del monasterio mausoleo jer?nimo por ?l fundado de San Miguel de los Reyes y, tras la desamortizaci?n, a la Biblioteca Hist?rica de la Universidad de Valencia, donde se conservan cual preciadas joyas, patrimonio del pueblo valenciano. Su estancia en el monasterio jer?nimo viene a dar cierto sentido a la decisi?n del gobierno valenciano de ubicar all? la Biblioteca Valenciana. Fue don Luis Mil?n m?s conocido por sus obras. En 1535, Francisco D?az Romano imprimi? en Valencia su Libro de motes de damas y caballeros: intitulado el juego de mandar , del que s?lo se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional. Una sencilla obrita de entretenimiento que consist?a en que un caballero con el libro cerrado entre sus manos, rogaba a una dama que lo abriera y ambos deb?an hacer lo mandado en las p?ginas por las que el libro fuera abierto; as?, bailar, descalzarse, suspirar, arrancarse cabellos, no hablar durante una hora, tumbarse en el suelo, re?r sin alegr?a, decir una mentira, pincharse la lengua con una aguja?

Aunque est? escrito en castellano, se cuelan algunos valencianismos, como cuando dice la dama: ?Levantaos a saltar, / que saltando ganar?is / alg?n baque que dar?is?; y el caballero responde: ?Si saltando yo pudiese/ dar un baque do querr?a, / nunca me levantar?a?. El castigo al caballero que no obedeciera consist?a en ausentarse de la sala de juego.

M?s importante fue su obra Libro de m?sica de vihuela de mano: intitulado el Maestro ...?, impresa por el mismo D?az Romano, en 1536, y dedicada al rey de Portugal, elogiada por music?logos y famosa en toda Europa. Pero, la obra m?s importante de Mil?n, en relaci?n con la corte del duque de Calabria, es la que en 1561 imprimi? Juan de Arcos en Valencia; se trata del Libro intitulado El Cortesano, donde se ver? lo que debe tener por reglas y pr?ctica, repartido por jornadas ; obra inspirada en El Cortesano de Baltasar de Castiglione, de menor trascendencia, aunque con personalidad propia.

Dedicada a Felipe II, el autor manifiesta su prop?sito de dar consejos para bien hablar y presenta a todos los personajes de aquella corte virreinal entre los que figuraban algunos habilitados por don Fernando de Arag?n ?haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana como ellos hablaban, pues muchos que han escrito usaron escribir en diversas lenguas, para bien representar el natural de cada uno?; se trata del mejor testimonio de aquella vida cortesana en la Valencia del XVI.

Otros personajes destacaron en aquella corte virreinal: el poeta Juan Fern?ndez de Heredia, alguna de cuyas composiciones figuran en el Cancionero General de Hernando del Castillo (Valencia, 1509), y que versificaba igualmente en castellano y valenciano; Juan Mey imprimi? en 1562 Las obras de don Joan Fern?ndez de Heredia, as? temporales como espirituales . Tambi?n el poeta Francisco Gilabert de Fenollet, m?s conocido por Francesc Fenollet, am?n de un sinf?n de cortesanos que aparecen en las obras citadas, a los que habr?a de a?adirse el complemento de toda corte: dos bufones: el catal?n que se hac?a llamar ?canonge Ester?, ocurrente y siempre en continua ri?a con ?Gilot?, el otro buf?n.

Les Provincies

fotos.miarroba.com



La Reina.(Wikypendia)

Germana de Foix (Foix (Francia), 1488 - Liria (Valencia), 1538). Hija de Juan de Foix (conde de Etampes y vizconde de Narbona) y de Mar?a de Orle?ns, hermana de Luis XII de Francia.

El 19 de octubre de 1505, a los 18 a?os de edad, se cas? por poderes con Fernando de Arag?n, de 53 a?os, viudo de Isabel la Cat?lica desde hac?a dos a?os. La boda se celebr? en cumplimiento de los acuerdos de paz firmados entre Luis XII de Francia y Fernando el Cat?lico en el Tratado de Blois. En los pactos, el rey de Francia cedi? a su sobrina los derechos din?sticos del reino de N?poles y le concedi? el t?tulo de rey de Jerusal?n, derechos que retornar?an a Francia en caso de que el matrimonio no tuviese descendencia. A cambio de lo cual el Rey Cat?lico se comprometi? a nombrar heredero al posible hijo del matrimonio. El matrimonio levant? las iras de los nobles de Castilla, ya que lo vieron como una maniobra de Fernando el Cat?lico para impedir que Felipe el Hermoso y Juana la Loca heredasen la Corona de Arag?n.

El 3 de mayo de 1509 nace en Valladolid el primer hijo, Juan, lo que supon?a la separaci?n de los reinos de Castilla y Arag?n, pero muri? a las pocas horas de nacer.

El 23 de enero de 1516 muere su esposo, Fernando el Cat?lico, tras dos a?os con problemas de salud, por tomar, seg?n se dec?a, unas hierbas con la esperanza de lograr sucesi?n de Germana. Fernando de Arag?n dej? en testamento a Germana unas rentas anuales de m?s de 50.000 florines, un usufructo de viudedad que quedar?a anulado en caso de contraer matrimonio. En la ?ltima carta a su nieto Carlos, Fernando el Cat?lico le encomienda que no abandone a su viuda, ?pues no le queda, despu?s de Dios, otro remedio sino s?lo vos...? y le encarece que le sean satisfechas las rentas que le hab?an sido asignadas. Al enviudar, Germana se traslada a Castilla.

A su llegada a Espa?a en 1517, Carlos I, con 17 a?os, conoci? a su abuelastra, Germana de Foix, de 29 a?os, una mujer discreta y afectuosa que a?n no padec?a los problemas de obesidad que tuvo m?s tarde. En la primera entrevista mantenida con la viuda en Valladolid se mostr? muy afable con ella y comenz? a organizar torneos y banquetes en su honor. Pronto surgi? entre los dos una apasionada relaci?n amorosa de la que naci? una hija, Isabel, y aunque nunca fue reconocida oficialmente, Germana de Foix se refiere a ella en su testamento como la ?infanta Isabel? ?t?tulo que no le pod?a corresponder? y a su padre como ?el emperador?. La ni?a residi? y fue educada en la Corte de Castilla.

En 1519 Germana de Foix, acompa?a a Carlos I y a la hermana de ?ste, Leonor, a Zaragoza y Barcelona para celebrar Cortes y ser jurado como rey. All? se decidi?, para lavar la imagen del futuro emperador ante la opini?n p?blica, el casamiento de Germana de Foix con Fernando, Marqu?s de Brandeburgo, del s?quito personal de Carlos I, poniendo as? fin a los amores con su abuelastra. Carlos I la nombr? virreina y lugarteniente general de Valencia y al Marqu?s de Brandeburgo capit?n general del reino.

Pero Germana qued? pronto viuda y el emperador orden? un nuevo matrimonio con Fernando de Arag?n, Duque de Calabria. Carlos I nombr? al matrimonio virreyes y lugartenientes generales de Valencia, desde donde ejercieron un gobierno autoritario y represor. Hubieron de hacer frente al bandolerismo y las luchas internas, a la pirater?a ejercida desde el norte de ?frica, al endeudamiento de los nobles y a la rebeli?n de los moriscos. Durante su mandato impuls? una feroz persecuci?n contra los agermanados, cuyos bienes fueron confiscados, y emprendi? un proceso de refeudalizaci?n.

Germana de Foix muri? en Liria, a los 49 a?os de edad. Se la enterr?, como dej? dicho, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, en Valencia.


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Sor Isabel de Villena per Vicent Sim? en Val?ncia Hui


Anterior al mecenazgo y humanismo virreinal (Germana de Foix, Menc?a de Mendoza), del que ya me ocup?, como principal humanista valenciana deber?a haberme referido a Sor Isabel de Villena, en el mundo Leonor de Villena (1430-1490; la fecha de nacimiento se hace cierta al saber que cuando falleci? ten?a sesenta a?os). Por parte paterna de linaje real (castellano, que la entronca con Enrique II, a trav?s de su t?a Mar?a de Castilla, esposa del Magn?nimo; aragonesa, que la entronca con Jaime II, a trav?s de su bisabuelo, Alfonso de Arag?n y Foix). Su madre, seguramente valenciana. Prescindo de su controvertido padre natural Enrique de Villena (?esperp?ntico doctor Fausto castellano?, en acertada calificaci?n de Albert Hauf), porque estos or?genes, rediscutidos en el siglo XVIII me desviar?an del tema human?stico.

Abadesa del Convento de la Trinidat, que en su tiempo pudo ser como apunta Mossen Alminyana, cen?culo literario al que acud?an los grandes poetas y escritores valencianos. Tal puede inferirse de los m?ritos que le reconocieron, Moss?n Fenollar (?Y, ab vostres sentencies,/ les nostres tan baxes/ daran maior lustre/ als mes entenents:/ obriu, donchs, lo be/ de vostres grans caxes;/ y nostres parlars,/ cenyits ab les faxes/ de voste fin drap/ seran excellents?), Pere Martinez (?a vos que la Sgleya/ ornau de richs mobles/ y, essent capitana/ de dones tan nobles,/ sou vos la bandera/ del viure perfet?), y Miquel P?rez (en la dedicatoria de la traducci?n valenciana de la ?Imitaci?n de Cristo?, le dice, ?mirades benignes/ doneu-li totstemps y atesa/ qu?ab primors de stil molt fines/ y ab ensenyances divines/ pagara l?hora despesa/ en sa lectura...?; y Sor Isabel le contesta anticip?ndose al C?ntico Espiritual de San Juan de la Cruz: ??Dins quina cel?la en solicitud sonora,/ amich meu afortunat, haveu trobada/ la gracia d?eixa m?sica callada/ qu?a cau d?orella y a mon cor tremora??).

La Generalitat Valenciana (Biblioteca Valenciana), ha editado recientemente (2006) su vita christi, reproducci?n facs?mil del ejemplar de la ?Biblioteca Nicolau Primitiu?, precedida de una m?s que excelente Introducci?n a una lectura contextualizada, escrita por Albert G. Hauf Valls, bajo el t?tulo de La Vita Christi de Sor Isabel de Villena. S?, la obra es una manifestaci?n aut?ntica del ?arte de meditar?. Y, ello porque tal y como concluye el autor: ?sor Isabel se propone excitar el afecto, provocar el coloquio amoroso, encauzar el sentimiento hacia el amor a Cristo...El uso lib?rrimo de la fantas?a y una coherente combinaci?n de textos lit?rgicos, patr?sticos y escritur?sticos, engarzados como piedras preciosas en un bordado riqu?simo, permiten convertir el proceso de la redenci?n humana en una especie de drama ?pico-c?smico desarrollado en la mente del que contempla, donde Cristo el Hombre-Dios ha reservado un papel muy relavante a las hijas de Eva?. ?se es, sin duda, el mayor ?xito human?stico de Sor Isabel de Villena, desterrar la idea de que la mujer era ?la puerta del infierno?, para ofrecer una visi?n profundamente cristiana de la dignidad femenina.

Su prosa pertenece a la m?stica franciscana, de la que nace el carisma de su fundador San Francisco de As?s. La edici?n pr?ncipe (por ?Roque de la Roqua, alemany?, 1497), se inicia as?: ?Aci comen?a hun Vita Christi en roman?...?
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