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viernes, 24 de noviembre de 2006

Decreto de Nueva Planta en el Archivo del Reyno de Valencia

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Camps recibe las explicaciones de un responsable del centro.


El decreto de Nueva Planta, a la vista
Una exposición muestra documentos de enorme interés histórico, como el testamento de Ausias March o la abolición de los Fueros de Valencia

Una exposición muestra documentos de enorme interés histórico, como el testamento de Ausias March o la abolición de los Fueros de Valencia

A. PLÀ/ VALENCIA

La vitrina número 8 de la exposición que aloja el Archivo del Reino de Valencia muestra, en la planta baja de su renovado edificio, una encuadernación mudéjar (Mestre Racional, del siglo XVII). Preciosa portada. Justo a su derecha aparece un decreto. No se trata de un objeto cualquiera. Para los valencianos es mucho más que eso. Fue un terremoto político. La vitrina aloja el Real Acuerdo número 1, Decreto de Nueva Planta (1707) conocido como el Decreto de abolición de los Fueros de Valencia

En la página 158 de dicho documento, Felipe V dictaba sentencia para todos los valencianos tras la batalla de Almansa. El texto, con la tinta acumulada en el borde de algunas palabras, y las picos y caídas de las ‘d’, ‘g’, ‘l’ estirándose con frialdad, se encuentra a la vista de cualquier visitante inquieto por la historia de la Comunitat.

Además se pueden consultar otras piezas de enorme valor. Desde algunas bulas del papa valenciano Alejandro VI remitidas a diferentes iglesias de la Comunitat, hasta un censo de la ciudad del Turia fechado en 1646.

El testamento de Ausias March (1458), que aclaraba la polémica en torno a la autoría del Tirant lo Blanch , o un pergamino árabe, datado en 1222, y que constituye el documento más antiguo que se conserva en la institución, se alzan como algunos de los documentos de mayor valor. La muestra incluye también un plano del Palacio Real de Valencia de 1762.

Junto a los pergaminos, libros, mapas y planos, se pueden consultar archivos gremiales con ocho siglos de antigüedad, planos sobre canales de riego, colecciones de cartas a los virreyes, fondos municipales, archivos familiares de ilustres apellidos valencianos y un sinfín de documentos de enorme relevancia histórica.

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El Archivo de Valencia muestra su nueva cara tras cuatro años de reformas

Alberga documentos de hasta ocho siglos en un espacio cuya renovación ha costado 3,6 millones

Tras cuatro años de reformas y una inversión de 3,6 milllones, el Archivo del Reino de Valencia presenta su nueva cara. El edificio diseñado en 1965 está dotado ahora de amplias salas, mejores laboratorios y equipos informáticos modernos. El edificio alberga documentos de hasta ocho siglos de antigüedad.

ALEJANDRO PLÀ/ VALENCIA


Dice Francisco Camps, presidente de la Generalitat, que el Archivo del Reino de Valencia representa “nuestra memoria histórica como territorio y como pueblo”. Pues nuestra memoria se ha mejorado. Y lo ha hecho gracias a tres millones del Ministerio de Cultura y 600.000 euros del Consell que ha lo largo de cuatro años han reformado el inmueble creado hace algo más de 35 años por el arquitecto Joan Segura.

Tras la sistemática –cada jueves– sesión de control de las Cortes, Camps quiso “admirar” las nuevas instalaciones del inmueble situado en el Paseo de la Alameda. El Archivo cuenta con servicios como una sala de lectura con lectores de microfilme y microficha, laboratorios de restauración y reprografía y una sala de exposiciones. También dispone de una sala de conferencias, un aula para clases prácticas y una biblioteca auxiliar de consulta.

Los orígenes
El Archivo del Reino de Valencia tiene su precedente en un archivo fundado por Alfonso V el Magnánimo durante el siglo XV. Este monarca procedió a separar los fondos propiamente valencianos de los de la Corona de Aragón. Los libros-registro y documentos del Reino de Valencia se custodiaron en el palacio real a partir de este momento.

Tras la supresión de los fueros del Reino valenciano en 1707, con ocasión de la batalla de Almansa, desaparecieron muchas instituciones valencianas, y el propio Felipe V se incautó de gran parte de esa documentación. En 1810, el archivo real custodiado en el palacio se traslada a la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, aprovechando la expulsión de los jesuitas.

Los fondos de este archivo real se fueron acrecentando progresivamente, y, así, en 1859 al archivo real se agregan fondos procedentes de Gobernación y Justicia, así como los fondos eclesiásticos tras la desamortización.

En 1969 comienza a realizar funciones de Archivo Histórico Provincial y se incrementan los ingresos de fondos documentales provinciales de la Administración del Estado. Tras la intervención, el Archivo ha recuperado su colección documental, que durante la restauración se ha podido consultar en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, sede de la Biblioteca Valenciana.

El jefe del Consell manifestó que este organismo constituye “el archivo de nuestra memoria histórica como territorio y como pueblo una vez que Alfonso el Magnánimo decidió en el siglo XV –nuestra edad dorada, apuntó– que el Reino de Valencia tuviera su propio archivo”.

Para Camps, en la actualidad, “en una época de momentos de prosperidad y reforzamiento de nuestro sentimiento y de nuestras instituciones de autogobierno viene muy bien desde el punto de vista simbólico”.

El presidente de la Generalitat, que estuvo acompañado por el conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora, y la directora general de Archivos e Innovación Tecnológica, Silvia Caballer, recorrió una exposición documental que se ha instalado en la planta baja del inmueble y en la que se pueden contemplar, entre otras piezas, un pergamino de Jaume I en el se fijan los límites del castillo y de la vida de Andilla (1238).

La exposición, que presenta una parte de los fondos en diferentes vitrinas ubicadas en la planta baja del edificio, muestra también una carta de Martín I El Humano (1398) convocando a Alfonso El Viejo, duque de Gandia, a las Cortes Generales de Zaragoza.

Tanto el jefe del consell como el conseller de Cultura mostraron vivo interés por los pergaminos y por cualquier detalles de aquellos documentos que revelan significativos datos de la historia del pueblo valenciano.

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