Domingo, 19 de noviembre de 2006
Publicado por La_Seu @ 19:38
Comentarios (0)  | Enviar
El rastro de los templarios Las Provincias

La orden que ayud? al rey Jaime I a conquistar el Reino de
Valencia escribi? en piedra su testamento p?stumo: castillos y fortalezas de la Comunitat revelan el pasado de los monjes guerreros

La orden que ayud? al rey Jaime I a conquistar el Reino de
Valencia escribi? en piedra su testamento p?stumo: castillos y fortalezas de la Comunitat revelan el pasado de los monjes guerreros
C
. VELASCO/VALENCIA

Imagen
El castillo de Pe??scola pas? a manos de los templarios en 1294. Sobre la fortaleza ?rabe, construyeron un nueva fortaleza, an?loga a las levantadas en Siria y Palestina

Temibles. En?rgicos. Militares. Pertinaces. Leales. Entregados a la causa. Las iniciales de estos t?rminos conforman el nombre de una orden m?tica de monjes guerreros: Temple. Su huella a?n perdura en forma de castillos dispersos por el territorio valenciano. Los caballeros escribieron un cap?tulo en la historia de la Comunitat. El final de la orden, no obstante, fue indigno para unos militares al servicio de la cristiandad: la hoguera.

Los templarios murieron perseguidos. Tachados de herejes, la Iglesia para la que hab?an combatido contra el mundo musulm?n durante dos siglos expropi? su excelso patrimonio. Los expertos de Historia Medieval tratan de eliminar de la inapropiada fama del Temple palabras como oscurantismo y clandestinidad. La exposici?n 700 anys despr?s. Els cavallers del Temple o la vig?ncia d?un mite, que hasta el 8 de enero se expone en el castillo de Pe??scola, contribuye a aclarar qui?nes fueron los templarios.

?Los caballeros de la orden quer?an conquistar territorios para la cristiandad desde Occidente hasta Oriente y proteg?an a los peregrinos que iban a Tierra Santa?, detalla ?ngels Casanovas, comisaria de la muestra en el castillo de Pe??scola. Nada que ver con las logias o los masones.

Brazos de hierro
La hueste templaria tuvo una actuaci?n decisiva en las fronteras de la conquista cristiana en los siglos XII y XIII. ?Constituyeron un conjunto de ej?rcitos en pie de guerra permanentemente, ?nicos por su solidaridad y cohesi?n, por su desinter?s y por su ?esp?ritu?. Sus m?ltiples posesiones les proporcionaron un notable capital para la guerra y la colonizaci?n de la frontera. Pose?an organizaci?n, experiencia, habilidad y autonom?a. Por encima de todo, combinaban en una sola vocaci?n los dos entusiasmos de esta ?poca valerosa: el hero?smo del monasterio y el hero?smo de la guerra?, seg?n escribi? la especialista en Historia Medieval, Nieves Monsuri, para la obra Atlas Visual de la Comunidad Valenciana, publicado en LAS PROVINCIAS en 1999.

Los templarios fueron los ?brazos de hierro? para los reyes de Arag?n. Los caballeros conquistaban territorios y los monarcas compensaban tal haza?a con privilegios y donaciones. Alfonso I el Batallador les hizo herederos, junto con los hospitalarios y los del Santo Sepulcro, de los reinos de Arag?n y Navarra. Ram?n Berenguer IV les concedi? diversos castillos, villas, rentas y exenci?n de tributos. Con Pedro II comienza la relaci?n de Valencia con la orden del Temple. Del monarca, recibieron los pueblos y la torre de Ruzafa, el pueblo de Cantavella, el castillo y el t?rmino de Culla.

Los monjes guerreros conquistaron los castillos de Ademuz, Sertella y Castielfabib. La iglesia de este ?ltimo municipio est? siendo rehabilitada. El arquitecto Francisco Cervera, que trabaja en las tareas de restauraci?n, sostiene que en el techo de la seo de Castielfabib se observa la decoraci?n caracter?stica de las construcciones templarias, es decir, columnas rematadas por un capitel completamente plano, o piezas de madera tallada como refuerzo de las vigas donde aparecen grabados cuerpos de guerreros con la cruz del Temple.

El papel de la orden en el reinado del hijo de Pedro II fue fundamental. Siendo ni?o Jaime I, el papa Inocencio III eligi? al maestro templario en Arag?n, Guillen de Montred?n, como tutor del peque?o. Desde ese momento, los templarios pasar?an a ser confidentes, asesores y compa?eros de armas del monarca que conquist? tanto Mallorca como el Reino de Valencia.

Asedio con 20 caballeros
La compensaci?n econ?mica que recibi? la orden religiosa-militar se tas? en tierras. Jaime I concedi? a los templarios el castillo de Pulpis (en 1227), Xivert (en 1233) y un tercio de Burriana. ?Conquistada Valencia en 1238, la colaboraci?n templaria ser? premiada con la torre grande en la calle Barbazachar, varias casas pr?ximas, tierra para una almunia extramuros en Xerea y veinte yugadas de tierra cultivable?, explica Casanovas.

El contingente templario que tom? parte en la conquista del Reino de Valencia era m?s valioso por su profesionalidad, disciplina, rapidez de movilizaci?n y eficacia, que por su n?mero. As?, lo destac? el propio Jaime I en su Cr?nica.

Cuando en 1238, el monarca se acercaba a la ciudad de Valencia para comenzar el asedio, el destacamento templario se compon?a de veinte caballeros y la mesnada regia se nutr?a de 130 a 140 caballeros.

Recompensa en ladrillo
Tras el sitio de X?tiva, en agosto de 1244, el maestre provincial del Temple recibi? como recompensa la mitad del astillero de D?nia. Dos a?os despu?s, las alquer?as de Moncada y Carpesa, pasaron a manos de la orden.

Pe??scola, que hab?a sido prometida tiempo atr?s, fue concedida en 1294 junto con Alboc?sser, Ares, Benicarl?, Cuevas de Vinrom?, Serratella, T?rig, las torres de los Domeges, Villanueva de Alcolea, Vinar?s y otras posesiones menores.

El Temple acumul? numerosas posesiones. Su fuerte, dentro del Reino de Valencia, estaba situado en el Maestrat, aunque sus redes se extend?an hasta Moncada, Silla o Sueca. ?La clave de los territorios ?apunta Casanovas? radicaba en las fronteras. Ellos defend?an los l?mites frente Al-Andalus?.

Los templarios lograron extenderse por el nuevo reino y echaron ra?ces en las tierras conquistadas. Su t?nica blanca con la cruz roja se pod?a ver en la ciudad, en el campo y en la frontera meridional. ?En tiempo de paz, los guerreros eran garant?a de seguridad; en tiempo de peligro, estaban entre las primeras tropas en pie de guerra?, recoge el Atlas Visual de la Comunidad Valenciana.
--------

Valencia
Pe??scola, a imagen de Tierra Santa
C. V. M./ VALENCIA

El castillo de Pe??scola pas? a manos de los templarios en 1294. Maestros del arte de la fortificaci?n, comenzaron a sentar f?brica de un nuevo castillo sobre el ?rabe. Construyeron la admirable obra, h?brida de castillo, cenobio y palacio (entre 1294 y 1307), an?loga a las fortificaciones que levantaron en Siria y Palestina.

Es, sin duda, una obra singular que evoca un pasado imperturbable. Por su estado de conservaci?n y tipolog?a constructiva se trata del m?s importante baluarte arquitect?nico de la orden del Temple en todo Occidente.

Al norte de la fortaleza, se alza la bas?lica que permite un inevitable comparativo con los castillos de Miravet, Monz?n y Gardeny. Con el tiempo, se ha perdido el dormitorio de los caballeros, donde hoy se alza un gran mirador sobre el Mediterr?neo.

-------

Un mito que perdura 700 a?os

Nobles, monjes y militares formaban la nutrida orden del Temple en la Corona de Arag?n. Empu?aban sus armas en defensa de la cristiandad y el esp?ritu de cruzada guiaba sus pasos

el blanco de sus ropajes significa la pureza. El rojo de la cruz, emblema her?ldico de los templarios, es el color de la sangre. El esp?ritu de cruzada, defender los territorios con la vida (o la muerte) de los enemigos (musulmanes, herejes, infieles), guiaba los pasos de los militares de la orden del Temple.

No operaban en la clandestinidad, no eran masones, no pose?an el Santo Grial. La leyenda, que a?n hoy perdura, oscurece la labor de los templarios, un ej?rcito abnegadamente entregado a los reyes cristianos y a dios. ?Los templarios proven?an de la nobleza. Eran nobles y militares?, resalta ?ngels Casanovas, comisaria de la exposici?n 700 anys despr?s. Els cavallers del Temple o la vig?ncia de un mite en el castillo de Pe??scola.

La deformaci?n sobre la historia de los templarios, en palabras de Casanovas, nace en Francia. El rey Felipe el Hermoso desat? contra la orden una gran persecuci?n en 1307. ?Por qu?? Los caballeros consiguieron amasar riquezas, acumular castillos y casas, y gozar de influencia en cortes. ?El monarca franc?s, en bancarrota, convenci? a los pont?fices, residentes entonces en Avignon, para declarar herejes a los templarios con el prop?sito de recibir ?l las posesiones de la orden?, detalla Casanovas.

?Herejes?
El papa Clemente V cay? en el enga?o del monarca Felipe el Hermoso, quien organiz? contra el Temple un cruel proceso lleno de falsedades. Los declar? infieles, abog? por que los dem?s soberanos de Europa procedieran contra ellos y se les persigui? hasta su extinci?n.

?Jaime II, en un primer momento, defendi? a la orden, despu?s pidi? a la Inquisici?n que abriera un proceso contra ellos. La minuciosa investigaci?n reconoci? la inocencia de los templarios en 1312, pero el rey orden? que se dispersaran como tales?, seg?n relat? la especialista en Historia Medieval de la Universitat de Val?ncia, Nieves Monsuri, en la obra Atlas Visual de la Comunidad Valenciana , publicado por LAS PROVINCIAS en 1999. Casanovas a?ade que los templarios galos confesaron pecar de herej?a, ?pero lo hicieron porque estaban siendo torturados?.

Los planes del monarca franc?s no salieron 100% a su gusto. Fallaron en lo esencial. Los bienes del Temple no redundaron en las coronas europeas, sino que los recaud? la orden de Montesa.

Buenos gestores
?C?mo los templarios llegaron a aglutinar tanto patrimonio? Seg?n ?ngels Casanovas, porque ?eran muy buenos gestores?. Ellos no s?lo construyeron sus castillos, sino que recibieron propiedades donadas por Papas y reyes en concepto de ?servicios prestados?. Manten?an sus posesiones y en ellas ?generaban riqueza, es decir, explotaban las tierras para la agricultura?, seg?n la comisaria de la exposici?n del castillo de Pe??scola.

?Viv?an c?modamente los se?ores de la orden del Temple? Los templarios, resalta Casanovas, hac?an dieta ?como los cl?rigos cistercenses?, pero para combatir en la frontera consum?an carne y vino, ?aunque el dicho popular de beber como un templario no es justo. Ellos no eran unos borrachos?, matiza Casanovas.

La historiadora Nieves Monsuri escribe: ?M?s puros en ideales y menos ambiciosos que los caballeros religiosos de otras regiones, su influencia era debida no a su habilidad pol?tica sino al excelente esp?ritu militar de sus guerreros?.

Castielfabib

La frontera al oeste

Imagen

En la iglesia se ha localizado decoraci?n aleg?rica a los templarios. El castillo, que no goza de buen estado de conservaci?n, fue entregado por el rey Pedro II, padre de Jaime I, a la orden.


Vig?a sobre el Mediterr?neo.

El tiempo ha convertido a la fortaleza templaria en ruinas. El castillo, conquistado por los musulmanes y reedificado por la orden del Temple, se alza en la sierra de Irta y supon?a la uni?n con el Mediterr?neo, es decir, un punto de vigilancia perfecto.

Imagen

Forna

Residencia se?orial

Los templarios se asentaron con fuerza en el Maestrat, pero su poder se extendi? hasta Caravaca (Murcia). El castillo de Forna, en l? Atz?via, fue durante a?os residencia se?orial de los templarios.

Imagen

culla

M?s que ruinas.

Es un castillo situado en lo alto de una loma. Es un castillo montano de planta irregular. Se halla a 1.121 metros de altitud. Fue conquistado por Jaime I en 1234. M?s tarde pas? a la orden del Temple, en 1303

Imagen

Las Provincias.

La orden valenciana de Montesa, heredera de los Templarios.

La Orden de Montesa

En Arag?n, Alfonso I el Batallador fund? tras la conquista de Zaragoza (1118) nuevas ?rdenes con fines defensivos como Monreal y Belchite, pero las grandes ?rdenes constituidas por monjes-caballeros bajo el mando de un maestre, no aparecer?an hasta el siglo XII. Pedro II el Cat?lico fund? en 1201, en agradecimiento por la asistencia de San Jorge a sus ej?rcitos, la Orden de San Jorge de Alfama.

La Orden fue aprobada por el Papado en 1363 y tuvo una vida relativamente breve, ya que en 1399 se uni? a la Orden de Montesa. Esta Orden fue instituida en 1317 por el Papa Juan XXII, a petici?n de Jaime II, para hacerse con los bienes de la disuelta Orden del Temple en el Reino de Valencia.

Imagen

Su primera residencia fue el Castillo de Montesa, pr?ximo a J?tiva, en la frontera del reino de Valencia con los musulmanes. Goz? de importantes gracias y privilegios y se convirti? en una de las principales fuerzas militares defensoras del trono. A finales del siglo XV ten?a jurisdicci?n sobre 90.000 almas y pose?a 13 encomiendas, pero su poder e independencia empezada a declinar por la cada vez mayor injerencia de la monarqu?a en sus asuntos. Finalmente fue incorporada a la Corona en 1587.

En Castilla, destacaron tres grandes ?rdenes: Calatrava, Santiago y Alc?ntara. En la ideolog?a de estas ?rdenes predomin? un ideal m?stico-religioso de cu?o musulm?n, aunque con el tiempo perdieron car?cter religioso y se convirtieron en potencias econ?micas y militares, cuya intervenci?n en la pol?tica del reino castellano fue en ocasiones decisiva. Llegaron a poseer grandes se?or?os, conocidos como Maestrazgos, participaron de los grandes beneficios de la Mesta, y alcanzaron una gran riqueza que atraer?a a numerosos nobles, lo que las dotar?a de un car?cter aristocr?tico a partir del siglo XIV. En el ?ltimo tercio del siglo XV, los Reyes Cat?licos fueron incorporando progresivamente a su hacienda la mayor parte de sus intereses y beneficios, poniendo fin a su papel econ?mico y pol?tico. Por ?ltimo, en 1522, el Papa Adriano VI concedi? a Carlos I los t?tulos de Gran Maestre de las tres ?rdenes militares con car?cter hereditario, lo que supuso su incorporaci?n permanente a la Corona, llegando hasta nuestros d?as como instituciones de car?cter honor?fico y nobiliario.
Comentarios