Puerta de Serranos (Torres de Serranos)
Web Valencia
Las torres de Serranos, imponente puerta de la muralla bajomedieval, fueron construidas por el maestro Pere Balaguer entre 1392 y 1398.
Se encuentran emplazadas en el lugar donde antiguamente se hallaba el Portal dels Roters y la Puerta de Alcántara, y marcaban la entrada a la ciudad a los viajeros que provenían de la comarca de Los Serranos y Aragón.
Su construcción auspiciada por el Consell Municipal se decidió en 1392, en que se ordenó sustituir un portal anterior y la construcción de una nueva puerta, que se encargó al maestro Pere Balaguer, quien también trabajó en la torre del Miguelete y otras importantes obras en Valencia. Este maestro viajó por diversas partes, para ver y estudiar posibles modelos de puertas como también hiciera en un viaje posterior para ver campanarios, con motivo de la construcción del Miguelete, y continuó al frente de las obras hasta 1398, en que concluyeron. Se ha indicado que tienen un notable parecido con la Puerta Real del Monasterio de Poblet, pero no hay que olvidar que básicamente siguen un modelo que fue frecuente en el siglo XIV, arco de medio punto flanqueado por dos torres prismáticas, como también se muestra en la Puerta de San Miguel de Morella, pero que en Valencia alcanzará unas dimensiones y una riqueza decorativa inusitadas
Se trata de una obra de cantería formada por dos grandes cubos pentagonales que flanquean la puerta propiamente dicha, en arco dovelado de medio punto. Magestuosas, tienen aspecto de gigantesco arco triunfal.
Su estructura básica se compone de dos torres de forma poligonal que sobresalen a los lados de la zona de la puerta propiamente dicha, configurada por un gran arco de medio punto de enorme grosor. La fábrica está realizada con muros de mampostería y sillería muy cuidada, para la que se utilizó piedras de canteras cercanas como Alginet y Rocafort. Toda la parte recayente hacia el exterior de la ciudad tenía un remate de almenas, perdido el de la zona central por encima de la puerta; sin embargo, sí que se conserva con cuidadosa restauración de fines del siglo XIX y principios del XX, la labor de tracería calada de arquerías ciegas sobre columnillas, que junto al escudo real y los escudos de la ciudad, proporcionaban el carácter esencialmente ornamental de esta zona central de la puerta. Por encima de esta labor decorativa y uniendo las torres de los extremos se encontraba el camino de ronda o barbacana con sus correspondientes almenas apoyado sobre gruesos elementos escalonados y bovedillas. La parte recayente al interior de la ciudad, muestra la misma estructura dividida en tres con la zona central más sobresaliente y las dos torres a los lados. La componen una serie de estancias abovedadas con bóvedas de crucería apeadas en ménsulas esculpidas en unos casos y bóvedas de cañón apuntado en otros, en las tres alturas o cuerpos en que se dividen las torres. A estas estancias se accedía por una escalera, parecida a la de los palacios valencianos, que permitía la presencia de nobles y miembros importantes del poder municipal, en las salas abiertas hacia la ciudad. Este espacio quedaba convertido en tribuna para poder contemplar las entradas solemnes y otros festejos ciudadanos, hecho absolutamente desconocido en puertas con exclusiva función militar y defensiva, lo que le confiere un carácter que nos recuerda el del arco triunfal, monumental y simbólica entrada a la ciudad.
Las Torres de Serranos albergarían desde fines del siglo XVI y hasta el siglo XIX una de las cárceles de la ciudad, lo que motivó el cerramiento de las estancias hacia la zona interna, su subdivisión interior y otras obras de acondicionamiento para este fin, como sucesivos enrejados, que alteraron sustancialmente el conjunto, aunque sirvieron en parte para conservar las torres cuando a partir de 1865 comenzó el derribo de la muralla de Valencia. La restauración mencionada consiguió devolver su aspecto original y recuperó también el alto talud que forma su basamento en la zona del foso. En 1931 fueron catalogadas como Monumento Nacional, junto a otros edificios muy significativos, como la Lonja o la Catedral. Recientemente han sido nuevamente restauradas limpiando la piedra lo que les ha devuelto su esplendor original
Hoy en día se puede visitar y desde sus terrazas se contemplan unas magníficas vistas de la ciudad y del cauce del río Turia.
Un ejemplo de su uso, festivo lo encontramos en los escritos de garcía Moya, cuando relata la entrada de las tropas tras la victoria de Espadán.
Tras la victoria en Espadán, la entrada triunfal de la Real Senera en Valencia (25 de septiembre de 1526) fue apoteósica: cuatro mil alemanes de cinco en cinco en hilera, con escopetas, picas y "espases de tres palms, amples com tres dits" formaban la vanguardia del desfile; después "venien los tabals, trompetes y ministres" y el Justicia Criminal con la Real Señera o bandera del Rat Penat junto a "Hieroni Cabanyelles", governador general del Reyne de Valencia, ab oficials reals e lo capitá dels alamanys Rogondolfo" y las compañías valencianas.
Tanta expectación como los alemanes -especialmente la compañía armada con "espases de dos mans"- despertaba en el ejército del Reino los famosos cañones de Xàtiva, artillería de campaña que ya estuvo presente al comienzo de la sublevación en el cerco de Benaguacil: "las dos bombardas de Xátiva; la que se llama el Buey y la que se dice el Puerco". Precisamente en la solemne entrada de la Real Señera en la catedral, y en el ceremonioso ingreso en la Sala del Archivo, se dispararon grandes cañones: "Quan arribá la Bandera a la Seu y a la Sala, tiraren grans bombardes".
Por tanto, en 1526 la Real Señera fue acompañada por miles de lasquenetes alemanes v compañías valencianas, grandes cañones de Xàtiva, cuerpo armado del Centenar de la Ploma y el Virrey, música marcial de atabales, pífanos y trompetas.
Ayuntamiento de Valencia
Ricardo García Moya